Crítica: Safe Exit
por Ola Salwa
- BERLINALE 2026: En el cuidadoso y complejo thriller psicológico de Mohammed Hammad, la puerta de la salida de emergencia del título está o cerrada o solo un poco entreabierta

Si tuvieras que elegir entre controlar la tensión interna o externa, ¿qué harías? Por desgracia, ninguna de ellas es una opción para Samaan (Marwan Waleed), el protagonista de la cinta de Mohammed Hammad Safe Exit [+lee también:
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En parte debido a este trauma, Samaan se convirtió en una persona obediente e incluso sumisa, como él se describe. Su humilde posición en la sociedad también le arrebata la sensación de control. Aunque trabaja como guardia, por lo que técnicamente tiene poder de decisión, se trata de un trabajo falso; es solo para guardar las apariencias. Su hermano está en la cárcel por participar en una pelea callejera y su vecino es un extremista religioso buscado por la policía que se refugia en el tejado de Samaan.
La situación cambia cuando una mujer sin carnet de identidad ni sitio en el que quedarse (Noha Foad) va a su edificio a ver a un doctor. Samaan, un poco a la fuerza, le da cobijo en la habitación de su hermano y, poco a poco, más apoyo. Es analfabeta, está enferma y muy sola: el único apoyo que tiene es un guardia de seguridad mucho más joven que ella y la Virgen María, cuyas imágenes cuelgan en el “apartamento” de Samaan.
En teoría, la red de conexiones sociales puede sonar complicada, pero en el filme de Hammad se introduce y lleva a cabo cuidadosamente y de forma nítida. Hace falta paciencia para sumergirse en este mundo de aquellos demasiado ricos para morir pero demasiado pobres para vivir la vida que quieren. A cambio, al espectador se le recompensa con una historia sólida y con sustancia, de una sencillez engañosa. No es llamativa ni trepidante, por lo que puede pasar desapercibida entre el aluvión de propuestas del festival, pero no debería ser así. Es analítica y discreta en lo emocional, lo que da cabida a investigar y esbozar el mundo que vemos en pantalla. Hammad se centra en sus protagonistas y lo que les rodea, pero Safe Exit también estudia problemas sociales: muestra el control sistémico y la obediencia forzada. Apenas hay margen para el cambio o el avance social y, de cierta forma, resulta irónico que Samaan viva en el tejado de un edificio pero no esté ni por asomo en el punto más alto en otros aspectos de su vida.
El Cairo es una ciudad contaminada y nada acogedora, con todo cubierto por una fina capa de polvo. Los apartamentos están muy deteriorados, con la pintura de las paredes desconchada. Safe Exit se ha convertido en un miembro más de la familia de películas egipcias recientes que muestran a chicos jóvenes que, en cierto modo, viven a la sombra de sus padres. Esto se aplica tanto en sentido literal como metafóricamente. Así pudimos verlo en la cinta de Mohamed Rashad, The Settlement [+lee también:
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ficha de la película] (que se estrenó en el Festival Black Nights de Tallinn en 2025). Parece haber todo un coro generacional que canta sobre los jóvenes que no pueden permitirse ser rebeldes o soñadores, ni asumir ningún otro papel que le correspondería a la etapa vital en la que se encuentran: el paso a la edad adulta.
Safe Exit (que en español significa “salida segura”) es un título irónico, ya que el protagonista del filme de Hammad no tiene una. El trauma personal, la identidad religiosa y la precariedad económica están estrechamente vinculados, cerrando dicha puerta en vez de abrirla. La película no monta en cólera, sino que se dedica a observar cómo la resignación silenciosa se convierte en un estilo de vida.
Safe Exit es una coproducción entre Egipto, Libia, Túnez, Catar y Alemania, llevada a cabo por Pariedolia Productions, Mayana Films, Nomadis Images y Wika Productions. Las ventas internacionales corresponden a MAD World.
(Traducción del inglés por Elena Llorca)
Galería de fotos 17/02/2026: Berlinale 2026 - Safe Exit
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