email print share on Facebook share on Twitter share on LinkedIn share on reddit pin on Pinterest

BERLINALE 2026 Berlinale Special

Crítica: TUTU

por 

- BERLINALE 2026: Sam Pollard pinta un retrato rico en texturas de una de las figuras clave de la lucha por los derechos de las personas negras, que resuena de forma especialmente potente hoy en día

Crítica: TUTU

El cineasta estadounidense Sam Pollard se dio a conocer como estrecho colaborador, montador y coproductor de Spike Lee, y entre sus 75 créditos como productor figuran documentales recientes como Natchez y La vecina perfecta. Como director, su obra se ha centrado casi siempre en cuestiones vinculadas a la experiencia afroamericana y a los derechos humanos defendidos por grandes figuras políticas y culturales, como en Martin Luther King y el FBI, Citizen Ashe y Poder negro al sur. Ahora llega a la sección Berlinale Special de la Berlinale con el estreno mundial de TUTU, un retrato profundamente emotivo y lleno de matices de la principal figura sudafricana en la lucha contra el apartheid, que además fue obispo, teólogo y Premio Nobel.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

La película de Pollard se estrena en un momento histórico que invita a tomar distancia y a observar con mayor detenimiento y complejidad al arzobispo Desmond Tutu, una de las figuras más significativas en la defensa de los derechos de la población negra. En lo formal, se trata de un documental biográfico clásico, construido a partir de material de archivo y entrevistas; una obra vibrante, cautivadora y, por momentos, poderosa.

En lugar de optar por un enfoque estrictamente cronológico, Pollard construye un relato que revela al hombre detrás del nombre. Gran parte de las imágenes son inéditas y proceden del archivo del guionista y productor Roger Friedman y del periodista Benny Gool. En 1996, ambos recibieron el encargo de cubrir la labor de la Comisión para la Verdad y la Reconciliación de Sudáfrica, presidida por Tutu, y en 2000 obtuvieron acceso total a él y a su familia para la producción de un documental televisivo que finalmente no llegó a realizarse.

Friedman es además uno de los entrevistados más elocuentes de la película, y su relación con Tutu y su esposa Leah permite entrever la dinámica de la pareja. El documental se desplaza en el tiempo y el espacio, desde la infancia de Tutu en un barrio humilde, pasando por sus años en el King's College London en los sesenta (cuando se encontró por primera vez con una sociedad en la que sintió que lo trataban como a un igual), hasta su regreso a Sudáfrica, donde se convirtió en el primer obispo negro de la Iglesia anglicana en Johannesburgo y, más tarde, en el primer arzobispo negro de Ciudad del Cabo.

El relato no estaría completo sin los segmentos dedicados a Steve Biko y Nelson Mandela. El activismo del primero y su brutal muerte bajo custodia policial marcaron profundamente la trayectoria de Tutu, mientras que con el segundo compartió ideas y luchas. La película reúne testimonios de varios de sus principales colaboradores y contemporáneos, alternando la perspectiva entre lo personal y lo político. Un pasaje especialmente resonante hoy es el que aborda la influencia del arzobispo sobre el Senado y el Congreso de Estados Unidos, que los llevó a anular el veto de Ronald Reagan a las sanciones económicas contra el gobierno sudafricano. Con gran destreza y precisión, Pollard reduce al mínimo la presencia de las figuras del apartheid y ofrece una visión sin concesiones de Frederik Willem de Klerk, quien liberó a Mandela e inició en 1990 las negociaciones para poner fin al apartheid, sin eludir tampoco imágenes perturbadoras de la violencia dentro de la propia comunidad negra sudafricana.

Las imágenes que mejor revelan la faceta privada, vibrante y expresiva de Tutu proceden de la celebración de su cumpleaños en Soweto en 2001, mientras que los fragmentos de sus discursos y entrevistas completan el retrato de un hombre firme y empático, enviado por la ONU a Israel y Palestina. La decisión de Pollard de incluir este episodio en el magistral montaje final no es en absoluto casual.

TUTU es una coproducción entre Universal Pictures Content Group y la británica HLP Studios, mientras que Cinetic Media gestiona los derechos internacionales. 

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

(Traducción del inglés)

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.

Privacy Policy