Crítica: If Pigeons Turned to Gold
por Veronica Orciari
- BERLINALE 2026: Pepa Lubojacki explora la adicción y el trauma intergeneracional a través de imágenes filmadas con iPhone y experimentando con la IA

La ópera prima de Pepa Lubojacki, If Pigeons Turned to Gold [+lee también:
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ficha de la película], forma parte de la sección Forum de la Berlinale de este año. Se trata de una obra autoproducida que aborda los temas de la adicción y el trauma intergeneracional. La película, rodada a lo largo de más de siete años y filmada con un iPhone, intenta responder a preguntas en torno a la adicción —en este caso, al alcohol— y reflexiona sobre el impacto que puede tener en las personas que nos rodean.
Desde el punto de vista del lenguaje cinematográfico, la propuesta de Lubojacki es extremadamente experimental, como corresponde a una película de la sección Forum. Aunque muy cruda, con Pepa siguiendo con frecuencia a su hermano y a sus primos, David y Marco, en su vida cotidiana —sin un hogar propiamente dicho y bebiendo hasta decir basta—, la película también utiliza la inteligencia artificial para transmitir una sensación extraña e inquietante. Las viejas fotos familiares hablan y se mueven, cristalizadas en el tiempo pero devueltas a la vida artificialmente, aunque su futuro haya cambiado para siempre con respecto a lo que era entonces, en esos momentos de ligereza e ingenuidad que caracterizan la infancia.
Las preguntas que plantea la película, a veces mediante el uso de llamativas —por no decir extravagantes— infografías, resultan devastadoras y remiten al sentimiento de impotencia que Lubojacki experimenta ante la adicción de su hermano, que ya se ha cobrado la vida de su padre. El contraste entre las imágenes del iPhone, las generadas por IA y el filtro animado de paloma en Instagram es contundente y probablemente no sea del gusto de todo el mundo. De hecho, If Pigeons Turned to Gold es una obra singular que difícilmente atraerá al gran público, el cual, a su vez, probablemente no sea su principal destinatario.
Sin embargo, los temas que aborda son universales, ya que toda persona se ha topado en algún momento, de una forma u otra, con el concepto de la adicción, ya sea en primera persona o a través de un ser querido. Lo que Lubojacki intenta es dar sentido a lo sucedido y salvar a su hermano, tras haberse sentido en cierto modo responsable de las desgracias familiares. Como espectadores, llegamos a sentirnos parte de ese sufrimiento, pese a la facilidad con la que entramos y salimos del relato debido a las animaciones con IA, en ocasiones un tanto distanciadoras.
Como ya se ha mencionado, no es una película para todos los públicos. Su duración (110 minutos) también dará probablemente lugar a quejas, y lo cierto es que podría —y debería— haberse reducido, no solo para lograr una narración más fluida, sino también para intensificar su impacto emocional eliminando elementos excesivamente diluidos que distraen de las escenas más potentes. De hecho, el mayor defecto del largometraje es también su principal virtud: su irregularidad. Lo que hace interesante su ritmo deja asimismo la estructura con la sensación de escapar al control de la directora, pese a su aproximación espontánea y sincera al tema.
If Pigeons Turned to Gold fue producida por la checa Claw Films y la eslovaca GUČA Films, y las ventas internacionales de la película corren a cargo de la croata Split Screen.
(Traducción del inglés)
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