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BERLINALE 2026 Competición

Crítica: Nina Roza

por 

- BERLINALE 2026: Geneviève Dulude-De Celles compone una historia ambientada en Bulgaria sobre heridas secretas y la salida a la superficie de una identidad ocultada

Crítica: Nina Roza
Sofia Stanina (izquierda) y Chiara Casseli en Nina Roza

A día de hoy, el desplazamiento es una condición humana un tanto banalizada que innumerables personas experimentan en el mundo globalizado; está tan normalizada que apenas se cuestiona. ¿Qué le sucede a un niño que ha pasado los primeros años formativos de su vida en su lugar de nacimiento y que, de repente, es trasladado a otra parte del planeta? ¿A un niño que se ve obligado a cortar lazos con su patria y con esos frágiles primeros recuerdos de lugares, olores y sabores que, combinados, tejen el entramado de la personalidad?

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En la primera escena de Nina Roza [+lee también:
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entrevista: Geneviève Dulude-de Celles
ficha de la película
]
, que se acaba de proyectar en la competición principal de la Berlinale, Geneviève Dulude-De Celles nos presenta a una mujer adulta de origen búlgaro (Michelle Tzontchev) con este mismo pasado. Sintiéndose perdida y en busca de respuestas sobre su desconexión con el mundo y los lazos rotos con su Bulgaria natal, la mujer decide regresar junto a su padre (un desertor movido por un trauma emocional más que por el bienestar material), quien la llevó a Canadá hace mucho tiempo.

Dulude-De Celles ha dirigido dos largometrajes documentales y ha ganado el Oso de Cristal a Mejor Película en la sección Generation de la Berlinale con su debut en la ficción, A Colony, una historia del paso a la adultez sobre una chica aislada que lucha contra un mundo hostil. Ahora, con esta segunda incursión en la ficción, la directora asume el arriesgado desafío de situar a personajes aún más perdidos en un territorio que apenas conoce. Sin embargo, lo hace desde una curiosidad que trasciende la mirada exótica.

El verdadero protagonista de esta historia es el padre, Mihail (Galin Stoev), que emigró de Bulgaria y ahora está cómodamente instalado en Canadá, trabajando como comisario de arte y fingiendo haber olvidado sus raíces hace mucho tiempo. Convencido por su jefe, Mihail regresa a Bulgaria después de 28 años para seguirle la pista a Nina (interpretada por las gemelas Ekaterina y Sofia Stanina), una niña que vive en el campo y que supuestamente crea obras maestras en un granero. Lo que Mihail está intentando averiguar es si realmente tiene talento o si todo ha sido una invención de su humilde familia para posicionarla en el mercado occidental.

Una comisaria de arte italiana, Giulia (Chiara Caselli), ya ha descubierto a Nina, y es así como Mihail se ve confrontado tanto por la cínica ética empresarial de ella como por la suya propia en esta caza de talentos. Al mismo tiempo, Mihail se deja invadir por la añoranza poco a poco: tiene flashbacks de los momentos de felicidad familiar vividos junto a su difunta esposa e incluso siente el impulso de llamar a su hermana (Svetlana Yancheva), a la que no ve desde hace mucho tiempo y que está enfadada con él. Una banda sonora evocadora y llena de populares canciones de schlager acompaña a todos estos acontecimientos. La negativa de Nina a entrar en ese juego de forma intuitiva se convierte en el detonante para que Mihail cuestione la ruptura de sus propios lazos con sus irreemplazables orígenes.

Dulude-De Celles ha confeccionado una película que en muchas ocasiones se siente más búlgara que muchas de las producciones de dicho país (en especial aquellas que intentan brillar en el mercado global y que podríamos comparar con la ambición de Giulia por capitalizar el arte de Nina), algo que quizá se deba a la atención que la directora le presta a los detalles a la hora de recrear un entorno ajeno. A través del personaje de Nina, también se atreve a plantear una pregunta que parece olvidada en un mundo caracterizado por la movilidad constante: ¿por qué abandonar un país hermoso y a las personas que amas?

Galin Stoev, actor y director de teatro afincado en Francia y emigrado desde hace muchos años, sostiene el núcleo emocional de la película y resulta auténtico en su interpretación de la oscilación entre la razón y el anhelo de Mihail. Por su parte, los intérpretes no profesionales —desde las hermanas Stanina hasta los personajes del pueblo que aparecen de forma puntual—, junto con la melancólica fotografía de Alexandre Nour Desjardins, aportan densidad y textura a un entorno marcado por el duelo por aquello que no se puede recuperar.

Nina Roza es una producción de Colonelle Films (Canadá), en coproducción con Ginger Light y PREMIERstudio (Bulgaria), UMI Films (Italia) y Echo Bravo (Bélgica). Best Friend Forever se encarga de las ventas internacionales.

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(Traducción del inglés por Elena Llorca)


Galería de fotos 18/02/2026: Berlinale 2026 - Nina Roza

11 fotos disponibles. Desliza hacia la izquierda o la derecha para verlas todas.

Geneviève Dulude-De Celles
© 2026 Dario Caruso for Cineuropa - dario-caruso.fr, @studio.photo.dar, Dario Caruso

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