Crítica: Narciso
por Martin Kudláč
- BERLINALE 2026: Marcelo Martinessi replantea un episodio de la historia de Paraguay como un claustrofóbico thriller político sobre la modernización, la visibilidad queer y el autoritarismo

El cineasta paraguayo Marcelo Martinessi regresa a la Berlinale, donde su ópera prima Las herederas [+lee también:
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ficha de la película] recibió el Oso de Plata a la Mejor Actriz y el Premio Alfred Bauer en 2018, con el drama de época Narciso [+lee también:
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entrevista: Marcelo Martinessi
ficha de la película], que se estrena en la sección Panorama. La película, que está ambientada en Asunción en 1959, revisita un momento formativo de la historia de Paraguay sin aferrarse a las convenciones del drama histórico. En cambio, Martinessi enmarca la época a través de la atmósfera de un thriller paranoico. Narciso (Diro Romero), un joven cantante convertido en locutor de radio, es hallado sin vida tras su última emisión, en un momento en el que un régimen militar en ascenso está consolidando su poder. Su popularidad ha aumentado con la llegada del rock and roll estadounidense, situándolo en la encrucijada de la identidad nacional, la ansiedad sexual y la influencia geopolítica.
Mientras que Las herederas estudiaba los sedimentos de la dictadura en la vida privada centrándose en mujeres burguesas de edad avanzada, Narciso explora las primeras tensiones que esta generó en la esfera pública. Martinessi sigue mostrando interés por la represión en los ámbitos sociales, sexuales y generacionales, pero cambia el foco de la psique femenina al entorno masculino. El propio Narciso no funciona tanto como protagonista, sino como un enigmático catalizador cuya presencia pone en marcha los acontecimientos.
Entre los que se ven atraídos hacia su órbita se encuentran el director de radio Lulú (Manuel Cuenca), que está remodelando la programación para favorecer al rock and roll por encima de la tradición folclórica paraguaya, y el embajador americano Mister Wesson (Nahuel Pérez Biscayart), cuya implicación va más allá de las importaciones culturales y se extiende a proyectos de infraestructura. Ambos quedan cautivados por el carisma de Narciso, que se convierte en una superficie sobre la que se proyectan la lujuria, el deseo y la preocupación.
La película no adopta la estructura clásica de buscar al culpable. En vez de centrarse en eso, Martinessi sitúa la historia dentro de un momento histórico en el que la música pop extranjera chocó con el folclore local y una generación más joven se enfrentó a la posibilidad de la movilidad social y el cambio cultural. Sin embargo, la atmósfera resultante sugiere cambios graduales, apenas perceptibles, que se ciernen sobre la sociedad.
El director de fotografía Luis Arteaga refuerza las dinámicas espaciales claustrofóbicas de la película. Gran parte de la acción sucede en espacios interiores constreñidos, en especial dentro de la emisora de radio, mientras que las secuencias nocturnas subrayan el carácter transitorio de la presencia de Narciso. Martinessi opta por una narración elíptica que preserva el enigma del personaje.
Como filme de género histórico que explora el surgimiento del autoritarismo, Narciso funciona como una obra de cámara, con un enfoque que contrasta con lo opulento y teatral de series recientes como Mussolini: El hijo del siglo [+lee también:
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entrevista: Joe Wright
ficha de la serie], de Joe Wright. En su lugar, Martinessi pone el énfasis en la insinuación y el ambiente, examinando cómo se consolida el poder a través de ajustes graduales. La recurrente emisión de Drácula, transmitida desde el mismo estudio en el que Narciso presenta nueva música, adquiere una resonancia alegórica: la figura del vampiro representa la sigilosa absorción de la autoridad en la vida cotidiana.
Combinando el drama de época con elementos de misterio y thriller paranoico, e introduciendo la perspectiva queer en un entorno social represivo, Martinessi elabora un estudio sobre la transición cultural en el que la vulnerabilidad personal y la transformación política se desarrollan paralelamente.
Narciso es una producción de La Babosa Cine (Paraguay), en coproducción con Pandora Filmproduktion (Alemania), Bocacha Films (Uruguay), Esquina Filmes (Brasil), Oublaum Filmes (Portugal), BTEAM Prods (España), La Fabrica Nocturna Cinéma (Francia) y Guay Films (Uruguay). Las ventas internacionales corren a cargo de Luxbox (Francia).
(Traducción del inglés por Elena Llorca)
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