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BERLINALE 2026 Perspectives

Crítica: A Prayer for the Dying

por 

- BERLINALE 2026: La ópera prima de la directora estadounidensenoruega Dara Van Dusen es un western poco ortodoxo y muy dramático, protagonizado por Johnny Flynn y John C. Reilly

Crítica: A Prayer for the Dying
John C. Reilly (izquierda) y Johnny Flynn en A Prayer for the Dying

El título de la ópera prima de la cineasta nacida en Nueva York pero afincada en Oslo Dara Van Dusen, A Prayer for the Dying [+lee también:
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, es apropiadamente dramático, dada su potente voz directorial y la historia apocalíptica basada en la novela de 1999 de Stewart O’Nan. El western europeo de autor o “thriller de supervivencia” (tal y como se le presenta), protagonizado por Johnny Flynn y John C. Reilly, es una película lograda a nivel técnico que en ocasiones incluso resulta innovadora, pero que no cumple del todo con su promesa de relevancia y alcance bíblico. La sección Perspectives de la Berlinale ha acogido su estreno mundial.

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La acción transcurre en julio de 1870 en Friendship, Wisconsin (aunque el filme se grabó en la Eslovaquia rural). La película se centra en Jacob (Flynn), un héroe de la guerra civil estadounidense que es el sheriff del pueblo, el pastor y el enterrador al mismo tiempo. Vive con su esposa Martha (interpretada por la actriz noruega Kristine Kujath Thorp, conocida por Sick of Myself [+lee también:
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) y su hija pequeña Amelia, y va en bicicleta en vez de a caballo. En este sentido, la cinta es apropiadamente realista, sin los héroes o villanos que un western típico tendría y con el vestuario de Ján Kocman tan sucio como cabe imaginar durante un verano caluroso, mientras que el diseño de producción de Hubert Pouille (conocido por Mandy [+lee también:
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) podría haber sido menos contenido.

Cuando Doc (Reilly), el doctor del pueblo, se da cuenta de que una mujer de una colonia religiosa cercana (que podría ser precursora de los mormones) sufre de difteria, Jacob y él deben mantenerlo en secreto para que no cunda el pánico. Mientras tanto, Amelia contrae candidiasis —una infección por cándida que en aquella época era mortal— y Martha cae en una espiral de desesperación mientras un incendio forestal se acerca. Cuando la difteria se cobra cada vez más vidas, Jacob se ve obligado a poner al pueblo en cuarentena.

La voz cinematográfica de Van Dusen es robusta y distintiva, aunque quizá aún no esté del todo articulada. La directora de fotografía Kate McCullough (The Quiet Girl [+lee también:
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) captura el calor polvoriento del verano en el pueblo con tonos ocre, mientras que las pesadillas de Jacob —que representan la culpa que siente por los actos que cometió durante la guerra— se plasman con un rojo infernal, con cenizas cayendo del cielo que anticipan el incendio acechante. En los momentos de mayor dramatismo, McCullough utiliza paneos sorprendentemente rápidos, que o bien son circulares o bien siguen líneas geométricas, casi como en un videojuego en primera persona. En ocasiones sirven como transición entre los cortes del curtido montador Fredrik Morheden. Este discordante efecto puede interpretarse como una fuerza desconocida o como un puente entre épocas. Aunque este sea el aspecto técnico más interesante de la película, es dudoso que contribuya a lo que reconocemos como su alcance bíblico o su referencia a las epidemias y consecuencias del cambio climático de nuestra época.

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, Gustaf Berger y Jesper Miller, amplifican la atmósfera febril con efectos de fondo inquietantes y sonidos muy prominentes de insectos y del fuego chisporroteante, mientras que la compositora Beata Hlavenková contribuye con una banda sonora grandilocuente y agresiva. Flynn se vuelca en una interpretación dedicada, y siempre es un placer ver a Reilly, pero el espectador sale del cine sin quedarse del todo convencido.

A Prayer for the Dying es una producción de Eye Eye Pictures (Noruega), coproducida por asterisk* y Blonde (Grecia), The Bureau (Reino Unido) y Garagefilm International y Film i Väst (Suecia). New Europe Film Sales posee los derechos internacionales.

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(Traducción del inglés por Elena Llorca)

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