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BERLINALE 2026 Competición

Crítica: A New Dawn

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- BERLINALE 2026: El primer largometraje de Yoshitoshi Shinomiya es un anime de gran delicadeza visual que intenta mezclar secretos familiares, temas medioambientales y tormentos adolescentes

Crítica: A New Dawn

El animador y pintor japonés Yoshitoshi Shinomiya, conocido por su trabajo como director artístico en Your Name y en In This Corner of the World, debuta como director en la competición oficial de la Berlinale con A New Dawn [+lee también:
tráiler
ficha de la película
]
, un drama animado que trata de mezclar secretos familiares, temas medioambientales y tormentos adolescentes. La película, ambientada en una fábrica de fuegos artificiales a punto de ser demolida, gira en torno a Keitaro (Riku Hagiwara), un joven obsesionado con recrear el mítico fuego artificial Shuhari ideado por su padre desaparecido (Takashi Okabe), mientras las amistades de la infancia se resquebrajan bajo la presión del cambio y la pérdida.

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El principal problema radica en el confuso desarrollo y desenlace de la trama. Las relaciones entre los personajes principales no llegan a estar claras en ningún momento, nunca llegan a consolidarse emocionalmente, y el desenlace del misterio de Shuhari acaba resultando un tanto desconcertante. Incluso con una duración de 76 minutos, la narrativa se vuelve extrañamente agotadora de seguir, ya que las motivaciones cambian abruptamente y las conexiones cruciales se dejan implícitas o sin explicar. Resulta difícil empatizar con los personajes, ya que la historia nunca llega a asentarse en un arco emocional coherente.

Las interpretaciones, transmitidas mediante el trabajo de doblaje y una animación exagerada, también dan una sensación de exceso de intensidad. Los personajes gritan y chillan constantemente, tanto visual como vocalmente, superando incluso los excesos lúdicos del anime japonés y entrando en un terreno que resulta exagerado. Este tono se extiende también al guion: la irracionalidad se amplifica hasta tal punto que resulta difícil entender por qué varios personajes se involucran en comportamientos destructivos y autodestructivos. Los extremos emocionales sustituyen así a los matices psicológicos.

Sin embargo, lo que sí funciona es la atmósfera. Shinomiya construye un mundo visual etéreo y, por momentos, fascinante, especialmente en las escenas de fuegos artificiales y paisajes nocturnos, mientras que las secuencias diurnas están marcadas por tonos apagados —sobre todo azules, verdes y marrones— que refuerzan el clima melancólico y la sensación de decadencia de la película. Por su parte, la banda sonora de Shuta Hasunuma suele estar en consonancia con este estado de ánimo, añadiendo una textura frágil y melancólica, aunque en última instancia no puede salvar a la película de sus defectos. Técnicamente, la imagen está pulida y cuidadosamente montada, aunque las adiciones en stop-motion parecen bastante casuales y el diseño de los personajes resulta sencillo y tradicional, con rostros que recuerdan a innumerables protagonistas de anime vistos anteriormente, como el de Sentarō Tatewaki (Miyu Irino), que es un buen ejemplo de ello. La ambición estética de la película sugiere aspiraciones de cine de autor, pero estas contrastan con el lenguaje convencional del anime televisivo, lo cual no hace sino suscitar dudas en torno a cuál es su público objetivo.

El subtema medioambiental, que se insinúa a través del cierre de la fábrica y el proyecto de construcción de la carretera, permanece en gran medida en segundo plano hasta una fase tardía en la que se intenta reunir todos los elementos. Para entonces, el interés emocional ya se ha desvanecido. Aunque la película alude al cambio climático y a la expansión urbana, su narrativa nunca llega a incorporar estas preocupaciones en el núcleo de la historia.

A New Dawn acaba dando la impresión de ser un producto suspendido entre distintos registros: en parte meditación de cine de autor, en parte melodrama anime comercial, en parte alegoría ecologista. El resultado es visualmente intrigante, pero narrativamente esquivo. Sus imágenes perduran, pero la historia resulta difícil de reconstruir a posteriori: una experiencia desconcertante que deja admiración por su factura, pero escasa claridad emocional duradera.

A New Dawn ha sido producida por la japonesa Asmik Ace y la francesa Miyu Productions, y las ventas internacionales de la película corren a cargo de Charades.

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(Traducción del inglés)


Galería de fotos 19/02/2026: Berlinale 2026 - A New Dawn

8 fotos disponibles. Desliza hacia la izquierda o la derecha para verlas todas.

Yoshitoshi Shinomiya, Riku Hagiwara, Miyu Irino
© 2026 Dario Caruso for Cineuropa - dario-caruso.fr, @studio.photo.dar, Dario Caruso

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