Crítica: Allegro Pastell
por Ola Salwa
- BERLINALE 2026: Dos creativos urbanitas llevan una vida muy cool y entretenida, al menos en la superficie, de la satisfactoria y estéticamente atractiva película de Anna Roller

Los colores pastel son agradables, ¿verdad? Descansan la vista y prometen armonía, pero rara vez provocan éxtasis. Sin embargo, la vida de vez en cuando exige algo más que un atractivo sutil: exige intensidad, conexión y vivir de verdad en lugar de diseñar la existencia de uno mismo. Paradójicamente, Tanja (Sylvaine Faligant) y Jerome (Jannis Niewöhner), los protagonistas de Allegro Pastell [+lee también:
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ficha de la película] de Anna Roller —que se ha estrenado en la sección Panorama de la Berlinale—, no llevan un estilo de vida estable ni burgués. No están atrapados en trabajos de oficina tediosos ni ahogados por la rutina. Aunque ya han superado la treintena, Tanja y Jerome se van de fiesta, toman pastillas, se emborrachan bastante a menudo, van a la moda con su ropa urbana e indie y viven en pisos de este mismo estilo. Sin embargo, su libertad cuidadosamente curada resulta desangelada: es como si sus vidas fueran proyectos… y nada más.
Para Roller, este escenario es más que una ocasión para crear una película agradable a nivel estético. Con la sutileza de los tonos pastel, pero con una deliberación minuciosa, la directora pinta el retrato de una generación que nunca aprendió a asumir riesgos, a ser espontánea ni a tener una conexión genuina con sus propias emociones o con los demás. Allegro Pastell es una adaptación de la aclamada novela homónima de Leif Randt —que también ha escrito el guion del filme— y nos recuerda a otras obras: la reciente Las Perfecciones de Vincenzo Latronico y la clásica Las cosas: Una historia de los años sesenta de Georges Perec.
La vida de Tanja y Jerome transcurre en 2018, antes de la guerra en Ucrania, del auge definitivo de AfD y del COVID-19; una época que apenas una década después ya despierta la nostalgia. A través de monólogos interiores, Randt y Roller muestran la habilidad de los protagonistas para la introspección. El personaje de Tanja, como escritora, destaca en este sentido. En un momento dado, dice: “Anticipar la melancolía es la mejor de las emociones”, que es una frase preciosa, pero nada más. A pesar de ser ágiles intelectualmente, los dos sufren una ceguera emocional, pues no parecen comprender lo que les falta.
A medida que avanza la historia, resulta evidente que la principal razón de esto es que están congelados en el tiempo. Ambos aparentan tener diez años menos y actúan como si así fuera, pero tal y como observa Jerome, sus experiencias ya no resultan emocionantes, sino predecibles y aburridas. Son pastel, por así decirlo. Mientras otros a su alrededor han avanzado y formado una familia, abierto sus relaciones o hecho cualquier otra cosa, estos dos se han quedado ahí parados. Roller tampoco hace muchos cambios en el tono o el estilo de la película (radiante y bonito de principio a fin), corroborando así el diagnóstico que plantea sobre los personajes principales.
Por tanto, Allegro Pastell es un filme agradable de ver, pero en absoluto es una de esas películas que te dejan buen sabor de boca, aunque así se la clasifique. Corre el riesgo de dejar insatisfecho a un público que prefiera mayor dramatismo y profundidad psicológica. No obstante, el verdadero peso del tema se hace sentir después de la proyección, cuando se puede retirar el atractivo envoltorio exterior de las vidas de los protagonistas para analizarlas. Gran parte de la fuerza del filme reside en la particular química entre los actores protagonistas, que funcionan bien juntos. Sin embargo, no hay pasión entre ellos, por lo que el hecho de que los personajes estén juntos puede resultar algo sorprendente. Esto subraya el diagnóstico de desarrollo emocional estancado de la película. Uno se pregunta si los acontecimientos mundiales que están por venir lograrán despertarlos de su coma emocional y darle algún toque color mandarina o verde brat a sus vidas, o si por el contrario estas mantendrán su tono pastel para siempre. Por ahora, solo nos queda esperar.
Allegro Pastell es una producción alemana de Walker + Worm Film GmbH & Co KG y ARD Degeto Film GMBH. Totem Films se encarga de las ventas internacionales.
(Traducción del inglés por Elena Llorca)
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