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BERLINALE 2026 Panorama

Crítica: Four Minus Three

por 

- BERLINALE 2026: El director Adrian Goiginger y el guionista Senad Halilbašić adaptan la novela autobiográfica de Barbara Pachl-Eberhart en un demoledor drama sobre el duelo y aprender a dejar ir

Crítica: Four Minus Three
Valerie Pachner en Four Minus Three

Cuando el director austriaco Adrian Goiginger —cuya obra más reconocida internacionalmente sigue siendo su ópera prima The Best of All Worlds [+lee también:
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(2017), a la que siguieron un par de éxitos de taquilla locales— leyó el trágico bestseller autobiográfico de Barbara Pachl-Eberhart, Vier minus drei, se asoció con el guionista bosnio afincado en Viena Senad Halilbašić para su quinto largometraje, Four Minus Three [+lee también:
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, que se ha estrenado mundialmente en la sección Panorama de la Berlinale. El resultado es un drama desgarrador sobre la pérdida, el duelo y aprender a dejar ir.

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Valerie Pachner (conocida por Una vida oculta [+lee también:
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de Terrence Malick y por la franquicia Kingsman [+lee también:
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) interpreta a Barbara, una aspirante a actriz reconvertida en payasa que está casada con otro payaso, Heli (Robert Stadlober, a quien pudimos ver en Andrea Gets a Divorce [+lee también:
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). Es Heli quien está conduciendo cuando un tren arrolla su furgoneta de payasos amarilla (que fue un regalo de bodas) con sus dos hijos, Thimo y Fani, en la parte de atrás. Heli muere al instante y Thimo, aunque técnicamente está vivo, nunca despertará. Sin embargo, según el doctor, todavía parece haber esperanza para la pequeña Fani. Barbara se aferra a esas palabras como si fueran una promesa —aunque nunca lo fueron—, lo que deja una marca que hará la aceptación mucho más complicada y pondrá en riesgo su salud mental.

Vemos los intentos desesperados de Barbara, completamente naturales pero igualmente inútiles, por escapar del duelo y llenar el vacío. Estos se intercalan con flashbacks de cómo conoció a Heli y cómo este la guió para convertirse en payasa, cómo reformaron una casa en ruinas en Graz que él heredó de su tía y cómo discutían sobre su arte y la precariedad de su profesión. Los padres de Heli —y en especial su madre, que es muy religiosa— asumen los preparativos del funeral mientras Barbara sigue en shock. No obstante, los sorprende al traer un grupo de payasos para celebrar las vidas de su familia. Muchos espectadores se quedarán con esta escena tan surrealista como poderosa. Cuando unos amigos cercanos le presentan al actor de televisión Friedrich (Hanno Kofler) y, tras muchos malentendidos y dolor, Barbara empieza a vislumbrar el camino hacia la aceptación y el dejar ir.

La mayor parte del tiempo, Goiginger y Halilbašić consiguen sortear el campo de minas del sentimentalismo, principalmente gracias a Pachner. Ser payaso, en palabras de Heli, significa crear un personaje en constante crecimiento, moldeado por las experiencias de la vida misma. Barbara crea el personaje de Heidi Appelzeller, y hasta los no germanohablantes reconocerán su particular acento suizo. Pachner brinda una interpretación con múltiples capas: nos muestra a la Barbara que conoció a Heli, la que floreció junto a él y sus hijos (y la que los perdió) y la que lucha por salir de las profundidades de la desesperanza. Las palabras de Heli funcionan como un claro guiño a cómo Barbara acabará encontrando el camino, pero no le restan nada al dramatismo del filme. En cambio, sirven para preparar eficazmente el terreno para una escena final arrebatadora.

Cuando se trabaja con un material tan emotivo lo complicado es no pasarse. Por tanto, el director de fotografía Paul Sprinz opta por una imagen clásica y contenida, diferenciando las escenas en las que hay flashbacks con un leve tono amarillento. Los montadores Simon Blasi y Martin Pfeil coordinan las transiciones entre líneas temporales mediante el diseño de sonido moderadamente impresionista de Marvin H Keil. Por otra parte, la partitura minimalista para piano y cuerdas de Arash Safaian quizá no sea estrictamente necesaria, incluso aunque solo aparezca puntualmente.

Four Minus Three es una coproducción entre Giganten Film Produktions (Alemania) y 2010 Entertainment (Austria). Beta Cinema posee los derechos internacionales.

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(Traducción del inglés por Elena Llorca)

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