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BERLINALE 2026 Panorama

Crítica: Prosecution

por 

- BERLINALE 2026: Faraz Shariat regresa con un demoledor alegato contra la llamada objetividad del Estado, enmarcado en un thriller centrado en el personaje más implacable del festival

Crítica: Prosecution
Chen Emilie Yan en Prosecution

Tras convertirse en el objetivo de un incendio provocado por neonazis en Neuwerda, un pueblo ficticio al sur de Alemania, la fiscal (y pseudo-alternativa) Seyo Kim arde de furia. Sin embargo, en lugar de amedrentarse, reaparece con un wolfcut, una licencia de armas, un Dodge Challenger negro mate y un plan de venganza. En el segundo largometraje del ganador del premio Teddy Faraz Shariat, Prosecution [+lee también:
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, estrenado mundialmente en la sección Panorama de la Berlinale, Seyo se convierte en una mujer implacable que solo responde a sí misma; una justiciera al servicio del pueblo interpretada por la eléctrica debutante Chen Emilie Yan. La película mezcla el drama judicial con el thriller para crear una propuesta que provocará la indignación del público, y con razón.

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Seyo, que en su día decidió convertirse en fiscal para poner la autoridad del Estado al servicio del bien, decide llevar su caso de incendio provocado ante los tribunales, esta vez del otro lado de la mesa. Con Alexandra Tiedemann (Julia Jentsch, ganadora del Oso de Plata) —a quien la fiscalía suele considerar un fastidio— como representante legal, Seyo entra de lleno en modo investigadora, incluso cuando el mandamás Forsch (Arnd Klawitter) le dice que no lo haga. Empieza a reunir a víctimas anteriores de ataques neonazis, recopila pruebas digitales de foros de extrema derecha e incluso accede ilegalmente a los archivos de la fiscalía en busca de encubrimientos con la ayuda vacilante de su compasiva compañera germanoturca Ayten (Alev Irmak).

Seyo teje una enorme red de conexiones que empieza a consumirla, lo que preocupa a su pareja, Min-su (Kotbong Yang). Cuanto más cosas descubre —y más conmocionada queda—, más se desmorona la presunta objetividad del sistema. En los momentos más introspectivos del filme, Shariat introduce fragmentos de la música lúgubre y orquestal compuesta por Gabríel Ólafs, en contraste con el rugido amenazante del nuevo deportivo de Seyo (con Henning Hein al mando del diseño de sonido), como si pretendiera despertar al público de su estado de pasividad. Las palabras pronunciadas en sala también presentan cierta reverberación: una decisión estilística que permite que estas secuencias tengan la atención completa del espectador, mientras que la puesta en escena simple nos permite concentrarnos en las complejidades de la deliberación jurídica.

“Tenemos el sistema legal más objetivo del mundo”, dice Quant (Sebastian Urzendowsky), un compañero de mayor rango, pero para Seyo esta forma de pensar ya no es suficiente. Ella cree que la objetividad es un fraude y que también es responsabilidad nuestra utilizar el sistema contra sí mismo para combatir la injusticia. En este sentido, Prosecution es claramente una película que habla del momento en el que vivimos, con el mundo empezando a enfrentarse a las estructuras sociales y gubernamentales en las que se nos dice que debemos confiar. La persistente apuesta de Shariat por otorgar el protagonismo a una persona queer racializada (en este caso, una joven germanocoreana queer) nos recuerda que cualquiera de nosotros podría estar en una posición similar. “Estamos aquí y eso es un hecho, no materia de debate”, dice él.

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, Claudia Schaefer, escribió el guion con la ayuda de Sun-Ju Choi (experta en antirracismo) y Jee-Un Kim (jurista), y se nota. La precisión del diálogo jurídico marca la diferencia a la hora de construir un marco creíble en el que los elementos del thriller pueden funcionar sin perder la conexión con la realidad del sistema jurídico alemán. A partir de este punto, Shariat lanza la cautela por la borda y abandona parte de la verosimilitud en la segunda mitad de la película, donde quizá el castigo por los actos de Seyo resulta increíblemente leve (o quizá no, dependiendo de cómo se vea el propio sistema). Sin embargo, para ese momento el espectador ya es un pasajero más; ya está aferrado al lateral de este tren que avanza con toda su rabia y a toda velocidad.

Prosecution es una producción de la compañía berlinesa Jünglinge Film GmbH. Las ventas internacionales corren a cargo de New Europe Film Sales.

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(Traducción del inglés por Elena Llorca)

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