Crítica: Enough Is Enough
por Ola Salwa
- BERLINALE 2026: Los horrores de la vida cotidiana en el este de la RD del Congo y la indignación de sus ciudadanos se sitúan en el centro del inmediato e inquietante documental de Elisé Sawasawa

Dos peinetas y una expresión de siete letras que empieza por “f.” (en inglés). A la una, a las dos… y otra vez, por parte de un adolescente congoleño. El joven está fuera de sí, y no queda claro si su rabia va dirigida a la cámara, a la MONUSCO (una misión de mantenimiento de la paz de la ONU que opera en la RDC) o al propio mundo. En última instancia, importa poco quién sea el destinatario: este chico ha pasado toda su vida en medio de los conflictos armados que han asolado la República Democrática del Congo durante los últimos treinta años. El documental Enough Is Enough, ópera prima de Elisé Sawasawa, seleccionado en la sección Panorama de la Berlinale, retrata a muchas otras personas que comparten la misma ira. Estas la expresan con algo más de desarrollo que el adolescente, pero todo se reduce a lo mismo: la vida en este país no es mucho más que operar en modo supervivencia.
La paleta emocional de la película se amplía ligeramente, pero sigue siendo casi inequívocamente oscura: desesperación, desamparo, resignación… Y, aun así, también hay una cierta determinación, un deseo de aguantar y sobrevivir a esta Gehena, con la esperanza de que lleguen días mejores. Crían a sus hijos, participan en entrenamientos de corte militar, se forman, graban canciones, bailan en la calle. En algún punto del horizonte brotan nuevos edificios residenciales, mientras los habitantes se ven obligados a seguir adelante.
La película se rodó entre 2022 y 2025 en Goma, la ciudad natal de Sawasawa, en el este de la RDC. El equipo trabajó exclusivamente con cámaras al hombro, luz natural y sonido directo, de modo que el vínculo entre el público y los protagonistas se establece con rapidez. El estilo es tan evocador que casi podemos oler la pestilencia que emana del vertedero embarrado. Las emociones de la película son contagiosas, lo que dificulta ver Enough Is Enough (subtitulada “Historia de un país imposible”) con distancia analítica. Hay poco de lo que hablar en términos estrictamente artísticos, pero eso no es en absoluto una debilidad de la obra.
El director, que “nació al ritmo de las balas” y es superviviente de la masacre de 2008, se centra en sus conciudadanos y en sus condiciones de vida, al tiempo que aporta algunos datos para contextualizar la situación política de la RDC. Diez millones de personas han muerto en los últimos treinta años, y otras siete millones han sido desplazadas. El capítulo actual del conflicto enfrenta a las FARDC (el ejército estatal congoleño) y al grupo rebelde M23, apoyado por tropas ruandesas. La MONUSCO es considerada ampliamente ineficaz por la población local, que reclama su salida del país. La RDC, anteriormente llamada Zaire, tiene una larga historia de violencia que se remonta a la colonización belga y al sangriento reinado del rey Leopoldo II, con apenas un breve capítulo de esperanza durante la presidencia de Patrice Lumumba.
El documental dura apenas sesenta y cinco minutos, pero cada uno de ellos está cargado de urgencia e importancia, mientras desmiente discretamente a Wim Wenders: el cine no debería mantenerse apartado de la política. En una tierra donde la historia se ha repetido durante décadas, la cámara se convierte en algo más que un dispositivo de registro: pasa a ser un acto de resistencia. Enough Is Enough no promete soluciones, pero exige atención, y a veces ahí es donde empieza el cambio.
Enough Is Enough es una producción de JBA Production (Francia) y Molakisi Films (RDC). Los derechos de ventas internacionales siguen disponibles.
(Traducción del inglés)
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