email print share on Facebook share on Twitter share on LinkedIn share on reddit pin on Pinterest

BERLINALE 2026 Generation

Crítica: A Family

por 

- BERLINALE 2026: El director neerlandés Mees Peijnenburg firma un retrato de alto voltaje de un divorcio visto a través de los ojos de adolescentes

Crítica: A Family
Celeste Holsheimer y Finn Vogels en A Family

El mayor de los retos en un divorcio o una separación es siempre el mismo: priorizar el bienestar de los niños. En A Family, la nueva película de Mees Peijnenburg, un título sencillo pero conmovedor que se ha proyectado en la sección Generation 14plus de la Berlinale —donde ha obtenido una mención especial—, este no parece ser el caso. Los protagonistas son dos personas que en su día se quisieron y que ahora apenas pueden estar en la misma habitación, y mucho menos darse cuenta de hasta qué punto su odio mutuo está afectando a sus dos hijos: la adolescente Nina (Celeste Holsheimer) y su hermano pequeño, Eli (Finn Vogels). Al girar en torno a una situación por la que mucha gente pasa, resultará fácil sentirse identificado con esta película y, por tanto, la cinta no tendrá dificultades para encontrar a su público.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

La situación se ha deteriorado tanto que los dos niños ya van al psicólogo. “Quiero un hogar en el que me sienta bien”, dice Nina. “No quiero que se peleen”, añade su hermano. No parece que las cosas vayan a arreglarse pronto, porque sus padres (Pieter Embrechts y Carice van Houten, conocida por Juego de tronos) no han hecho más que empezar. Pasan de esforzarse en exceso con los niños (por ejemplo, recordando de repente un regalo que uno de ellos deseaba con todas sus fuerzas) a montar una escena porque el otro ha llegado once minutos tarde. Sobre el papel, vivir en dos casas y pasar tiempo con ambos progenitores puede parecer una fórmula justa, pero en realidad resulta agotador.

Dicho esto, Nina no está completamente sola, ya que tiene novia —aunque esta línea narrativa no está lo suficientemente desarrollada—. Pero, de repente, se siente aterrorizada: ¿y si acaban siendo como sus padres? “No, no somos como ellos”, se dice a sí misma, pero ¿quién puede saberlo realmente?

Peijnenburg logra mostrar con acierto que, incluso cuando los adultos creen estar siendo discretos, sucede todo lo contrario. Los niños lo oyen y lo ven todo, e incluso son capaces de predecir la próxima explosión, aunque eso no les tranquiliza en absoluto. Su padre grita “zorra codiciosa” por teléfono y luego vuelve a la conversación como si nada, comiendo patatas fritas. Cuando Nina comienza a tener ataques de pánico, parte del público podría sentir algo similar, y es que A Family es sin duda una película angustiosa.

La obra se centra en explorar lo que realmente viven estos dos jóvenes. En un momento dado, A Family pasa del punto de vista de Nina al de su hermano, completando así el cuadro y transmitiendo lo aterrador que es sentirse sin esperanza cuando se es niño o adolescente. La conclusión es agridulce: esta familia nunca podrá salvarse y volver a ser lo que era antes. El mejor escenario posible es que este hermano y esta hermana, que inicialmente no son muy cercanos, aprendan poco a poco a encontrar en el otro un refugio en lugar de depender de sus padres.

A Family ha sido producida por Juliet at Pupkin (Países Bajos) y coproducida por The Reunion (Bélgica). Las ventas internacionales de la película corren a cargo de Paradise City Sales.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

(Traducción del inglés)

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.

Privacy Policy