Crítica: The Fires
por Mariana Hristova
- La ópera prima de la cineasta islandesa Ugla Hauksdóttir combina acción y melodrama romántico en una película de catástrofes arraigada en la realidad de sus tierras volcánicas natales

Quien se haya imaginado unas vacaciones en Islandia entre géiseres y paisajes imponentes podría pensárselo dos veces después de ver The Fires, que se acaba de estrenar en la sección SMART7 (leer más) del Festival Kino Pavasaris de Vilna. Irónicamente, la película podría hacer mella en el turismo islandés, algo que precisamente el equipo de seguridad del largometraje ha intentado evitar al no hacer pública la verdad completa sobre la actividad volcánica en la isla. Basada en la novela homónima y profética de Sigríður Hagalín Björnsdóttir —a cuya publicación le siguieron una serie de erupciones— y dedicada a quienes recientemente perdieron sus hogares durante tales sucesos, The Fires surge de una realidad: la constante amenaza que suponen los temblores impredecibles y las fluctuaciones profundas de las capas de la Tierra bajo esta isla tan magnífica como inquietante. La cinta sigue las convenciones de su género, por lo que, por supuesto, exagera el peligro con tal de generar suspense. Esto podría llegar a ahuyentar al público, aunque a primera vista también podría atraer a aquellos adictos a la adrenalina.
En la primera escena, una chica explora la superficie magmática gris oscura propia de su tierra natal junto a su padre (una breve aparición por parte del icónico Ingvar Sigurðsson), un narrador con mucha labia. En las siguientes secuencias podemos ver a la versión adulta de la niña, Anna (Vigdís Hrefna Pálsdóttir), que parece haber heredado su pasión por la vulcanología, siendo llevada de un lado a otro por personas y helicópteros para evaluar las amenazas que conllevan las erupciones. Sin embargo, se le resta importancia a sus preocupaciones y hallazgos para evitar que cunda el pánico entre ciudadanos y visitantes. Frente al telón de un inminente desastre también florece un apasionante romance secreto con un fotógrafo misterioso y atractivo (Pilou Asbæk) que mantiene sus ánimos altos en medio de su matrimonio estancado. La química y tensión entre ambos crecen junto con la lava volcánica que asciende hasta lo más alto del cráter. Al llegar a la cima, los incendios y emociones se propagan mientras las teorías y creencias generalizadas explotan, dinamitando consigo la lógica del guion.
La combinación de ambas tramas, la del desastre natural y la del familiar, se concibe claramente como una especie de sincronización entre el turbulento mundo interior de la protagonista y la “naturaleza no indiferente” (tomando la referencia de Eisenstein). No obstante, esta obra está confeccionada con puntadas demasiado rápidas, lo que acaba provocando que se deshilache. Mientras se comprimen el exotismo y la pasión salvaje, los planos generales y drones recorren este paisaje peligroso, seductor y con feromonas por doquier al más puro estilo National Geographic, buscando crear una atmósfera emocionante. No obstante, la aventura amorosa se inserta de forma tan artificial en la historia que quizá esta sea la razón por la que la trama no va a parar a ningún lado, contrastando con la sencillez del resto de la narrativa. Al fin y al cabo, el filme da la impresión de ser un producto que trata Islandia desde una perspectiva turística y de estar moldeado por los tropos sobreexplotados del cine comercial. Sin embargo, no ofrece esa experiencia verdaderamente gratificante y catártica por la que los espectadores en busca de entretenimiento pagan habitualmente.
The Fires es una producción de Netop Films (Islandia), en coproducción con Madants (Polonia). Las ventas internacionales corren a cargo de Bankside Films.
(Traducción del inglés por Elena Llorca Pérez)
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