Crítica: Día de caza
por Alfonso Rivera
- Pedro Aguilera actualiza La caza, película que Carlos Saura rodó hace sesenta años, transformando a sus hombres protagonistas en mujeres, aunque cargadas con las mismas miserias

Presentada en el 29.° Festival de Málaga (fuera de concurso), Día de caza es la nueva película de Pedro Aguilera, responsable de títulos tan eclécticos como Demonios tus ojos [+lee también:
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ficha de la película] y Splendid Hotel: Rimbaud en África [+lee también:
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ficha de la película]. Ahora se ha atrevido –una auténtica osadía para algunos, como la perpetrada por Fernando González Molina con Mi querida señorita [+lee también:
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ficha de la película], film también estrenado en este certamen– a traer al presente La caza (1966), un título del cine español que le granjeó, entre otros, un Oso de Plata al mejor director en Berlín al entonces treintañero Carlos Saura.
Si aquella película rodada en crudo blanco y negro era una alegoría sobre la España cainita heredera de la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista, saturada de sudor, tensión y testosterona, Un día de caza repite con los sofocos y la violencia soterrada –que irá en aumento según avanza el metraje–, pero transforma el grupo machirulo del original por una reunión de amigas –que no lo son tanto– bajo la cegadora luz estival del secarral extremeño.
Blanca (interpretada por Blanca Portillo), Rosa (encarnada por Rossy de Palma) y Carmen (Carmen Machi, que regresa a Extremadura tras intervenir en otra áspera película estival, Cerdita [+lee también:
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ficha de la película]) son tres amigas que quedan junto con Diana (Zoé Arnao, joven descubrimiento de Las niñas [+lee también:
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ficha de la película]), la taciturna sobrina de Rosa, para cazar en un coto que la primera heredó de su tío. Entre disparos, paella y copazos comparten los complicados momentos por los que están pasando, pero el calor insoportable y las conversaciones van subiendo de tono hasta acabar enfrentando a las mujeres, mientras recuerdan que 60 años atrás, otro día de caza, en aquella misma finca, acabó malamente…
Aguilera, con ese objetivo, va dosificando las disputas entre las tres damas de alta cuna, unas privilegiadas sociales que siguen disfrutando de su elevado status y (mal)tratan a los criados desde su alta cuna (aquí planea la sombra de otro film de culto, el brutal Los santos inocentes, de Mario Camus). El largometraje consigue así convertirse en una crítica social sobre el (abuso de) poder, la corrupción, el rencor y la frustración, y en un divertido a la vez que ácido retrato burlesco de ese sector social que no cree en la igualdad (pero que está creciendo en afiliados en todas partes), al tiempo que inocula de humor salvaje e ironía a una trama con un desenlace que, aunque intuido, no deja de tener cierto poso de tragedia griega, western y hasta película de safaris, aunque aquí no se maten elefantes y leones, sino conejos, un hurón y alguna que otra alimaña.
Día de caza es una película de la compañía española Gonita en coproducción con Día de caza AIE y Mondex et Cie (Francia). El filme llegará a los cines españoles el próximo 5 de junio, distribuido por Sideral, y de sus ventas se encarga Latido Films.
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