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PELÍCULAS / CRÍTICAS Francia

Crítica: La Femme de

por 

- David Roux disecciona el lugar alienado que ocupa una mujer, brillantemente interpretada por Mélanie Thierry, en una familia burguesa muy disfuncional pese a las apariencias

Crítica: La Femme de
Mélanie Thierry en La Femme de

“Es esta casa, su familia; me enterraron en vida y me dejé engullir.” Querer liberarse de las normas conformistas dictadas por un mundo dominado por los hombres —normas a las te han sometido en silencio durante años— no es tarea fácil. Exige superar el peso de la negación y el miedo a lo desconocido, así como encontrar recursos profundos para mirarse con lucidez en el espejo y poder afrontar también la mirada de los demás. Es esta zona brumosa, flotante, llena de tensiones sordas y contradicciones a flor de piel la que David Roux (se dio a conocer en la sección Piazza Grande del Festival de Locarno en 2018 con L’ordre des médecins) ha elegido explorar con La Femme de, estrenada el 8 de abril en los cines franceses de la mano de Jour2Fête. Se trata de un retrato muy universal de una mujer sometida, casi una muerta en vida, que se asfixia lentamente en su rutina cotidiana de esposa, madre y ama de casa en el corazón de un acaudalado microcosmos provincial.

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“Es el silencio lo que me está matando”. El ambiente dista mucho de ser alegre en la espléndida finca de la familia Casella, una vasta propiedad enclavada en el bosque. La muerte de su madre ha reunido a los tres herederos de esta familia de industriales: el mayor, Antoine (Éric Caravaca), el despreocupado Bob (Arnaud Valois) y la independiente Lili (Sarah le Picard). Tras una discusión muy acalorada con el telón de fondo de una recompra forzosa de acciones, el mayor (que dirige el negocio familiar) se hace cargo de la casa, donde obliga a su esposa Marianne (Mélanie Thierry) a mudarse para cuidar del patriarca André (Jérôme Deschamps), que está frágil y postrado en la cama, pero todavía no ha dejado atrás su espíritu combativo.

Para Marianne, ama de casa (a quien un enigmático flashback muestra como víctima de una agresión en la calle), esta nueva vida es un verdadero sacrificio que acepta por sentido del deber maternal hacia sus dos hijos: el pequeño Tim (Jules Mariot) y la adolescente Laure (Lila Gueneau). Sin embargo, con Antoine frecuentemente de viaje por trabajo, el día a día de Marianne (limpiar la platería, preparar las peladillas para la confirmación de Laure —con quien mantiene una relación tensa—, supervisar la casa con la criada, una relación secreta con el insistente Bob, lidiar con el difícil suegro, los trayectos al colegio, interminables momentos de vacío mirando el parque por la ventana, etc.) se vuelve cada vez más pesado. Y la aparición de un fotógrafo (Jérémie Renier) sacará a la luz un pasado olvidado…

“Si hubiera sabido cuál era tu nombre de antes, todo podría haber sido distinto.” Este retrato, magníficamente interpretado por Mélanie Thierry, captura a una mujer en una encrucijada existencial, atrapada y psicológicamente herida en un ambiente burgués asfixiante dominado por el patriarcado. Bajo su apariencia clásica (una mezcla de cine estadounidense de los años 50 y un vitriolo insidioso al estilo de Claude Chabrol), la película despliega una notable sutileza: un decorado muy bien aprovechado, el delicado trabajo con los desenfoques del director de fotografía Aurélien Marra, y un guion escrito por el propio director junto a Gaëlle Macé, basado en la novela Son nom d’avant, de Hélène Lenoir, que revela progresivamente los misterios del pasado. Todo ello se baña en una sensación de extrañeza casi imperceptible.

La Femme de ha sido producida por Eliane Antoinette y Reboot Films, y coproducida por las belgas Panache Productions y La Compagnie Cinématographique. Las ventas internacionales de la película corren a cargo de Lucky Number.

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(Traducción del francés)

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