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ZAGREBDOX 2026

Crítica: A Few Chunks of Cheese

por 

- El documental del búlgaro Nikola Boshnakov sigue la pista de los alimentos tradicionales de su país que están en peligro de extinción, y lo hace a través de la historia de una fabricante de queso

Crítica: A Few Chunks of Cheese

Tras retratar la transición sociopolítica de Bulgaria que siguió a la caída del bloque del Este a través de la odisea artística y existencial de un pintor, su sobrino punk y un peculiar apartamento en Sofía en My Uncle Luben, Nikola Boshnakov aborda el mismo período y proceso de transformación desde otro ángulo: esta vez, a través de las peripecias amargamente irónicas de una quesera. Su segundo documental, A Few Chunks of Cheese, ha sido presentado en la competición oficial de la sección regional de ZagrebDox. Más joven que Luben Stoev y con menos experiencia durante la era comunista, pero igualmente marcada por sus consecuencias, la obstinada protagonista Mina Vardzhieva es una figura ecléctica que ha sabido mantener sus propios valores y crear aquello para lo que estaba destinada en tiempos tan absurdos como los de la transición postotalitaria. Al igual que Luben, Mina es un personaje divertido y singular, una artista original en su ámbito, pero, sobre todo, una narradora cuya visión del mundo convierte sus enfrentamientos cotidianos con una burocracia agotadora, los abusos de poder descarados, el cinismo absoluto o la simple estupidez en una aventura inédita. Esta perspectiva coincide también con la de Boshnakov, para quien abordar temas serios con solemnidad parece de mal gusto, por lo que busca el lado humorístico de cada absurdo.

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Mina, hija de un poeta y de una investigadora en literatura, ha ido a contracorriente desde muy joven, de ahí su dedicación al tiro deportivo y su diploma como tecnóloga alimentaria especializada en productos lácteos, pese a la advertencia de que “la leche es blanca, pero sus problemas son negros”. Así, desafiando también a sus padres intelectuales y en contraste con su afinidad por la ópera, en los años noventa, cuando por fin se permitió la libre empresa privada en Bulgaria, Mina se convirtió en pastora de cabras y creó su propia quesería. Sin embargo, poco después, cuando el país se incorporó a la UE en 1997, las nuevas normativas —imposibles de cumplir para una pequeña productora— la empujaron al mercado negro y, aunque todo el mundo sabía que su queso era el mejor de la región, su producción pasó de repente a ser tratada como si fuera veneno, y ella, como una contrabandista. El chantaje de los caciques locales, que antes lograba gestionar mediante la negociación, se convirtió entonces en una práctica legalizada, y Mina, junto con muchos otros pequeños productores alimentarios, desapareció del mercado oficial. Su ingenio y su amor por lo que hace la ayudan a resistir incluso en condiciones absurdas, pero cuando nace en el extranjero su nieta Bela, sus prioridades empiezan a cambiar.

La mayoría de las pruebas que atraviesa Mina se transmiten a través de su propia voz en off, alternando con una banda sonora lúdica y despreocupada, mientras en pantalla la vemos con sus cabras, en Estados Unidos con la familia de su hija o en lo que queda de la quesería, ahora convertida en una escuela de elaboración de queso. La elección dramatúrgica de Boshnakov permite un entrelazado fluido y una yuxtaposición entre pasado y presente sin omitir el necesario ajuste de cuentas, que se expresa directamente a través del lenguaje vívido de la protagonista: la nueva burocracia europea no es muy distinta de la totalitaria, y la corrupción no es menos frecuente que en los años noventa marcados por la mafia, aunque sus mecanismos sean más sofisticados, mientras que el Estado búlgaro no ha hecho lo suficiente para proteger la producción local. A pesar de su crítica explícita a la corrupción institucional en todos los niveles, la película está lejos de ser únicamente política. En su centro se encuentra, ante todo, una mujer inspiradora cuyo espíritu y talento no puede ser destruido por ningún sistema, aunque todos salgamos perdiendo con su ausencia dentro de él.

A Few Chunks of Cheese ha sido producida por la búlgara Gala Film.

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(Traducción del inglés)

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