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VISIONS DU RÉEL 2026

Crítica: La noche de la infancia

por 

- En su primer largometraje, Xisi Sofia Ye Chen explora la relación con su hermano, con quien comparte un pasado difícil marcado por la inmigración de sus padres de China a España

Crítica: La noche de la infancia

La noche de la infancia, la nueva película de la joven directora catalana de origen chino Xisi Sofia Ye Chen, que se ha estrenado a nivel mundial en la competición internacional de largometrajes del Visions du réel, propone una reflexión sobre el fenómeno de la inmigración china en Europa de una manera nueva, compleja y absolutamente alejada de los estereotipos. El eje de esta reflexión es A Wen, el hermano mayor de la directora, a quien observa con delicadeza y enorme precisión a través del objetivo de la cámara.

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Partiendo de la vida de A Wen, que llegó a España con sus padres cuando aún era un niño y se vio obligado, muy a su pesar, a afrontar las dificultades cotidianas ligadas a la supervivencia, con muy pocos recursos, en un lugar completamente nuevo donde no hablaban el idioma, la película se transforma poco a poco en el retrato de una realidad paralela. Gracias al largometraje de Xisi Sofia Ye Chen, las comunidades de inmigrantes chinos presentes en todas las capitales europeas —a menudo relegadas a los márgenes como un fenómeno vagamente incómodo— pasan al centro de la narración. Sin prisas, observando pacientemente cada pequeño gesto o expresión, la directora lee en el rostro de su hermano emociones que él todavía no está preparado para expresar. El resultado es un retrato profundamente conmovedor, pero nunca condescendiente ni excesivamente indulgente, de un hombre constantemente suspendido entre dos realidades.

Ya desde el inicio de la película, que comienza con la imagen de A Wen en un monasterio taoísta chino donde ha acudido en busca de redención personal, la directora nos descoloca. Lo primero que vemos no es al personaje de gánster que durante años interpretó frente a sus “hermanos de sangre”, dándoselas de tipo duro, sino a un hombre perdido aunque decidido a cambiar, una figura compleja y llena de zonas de sombra. Español y chino, silencioso y sociable, gánster y padre de familia, A Wen parece encarnar todas las contradicciones posibles sin dejarse atrapar por ninguna clasificación.

La directora, fascinada por la imagen de tipo duro que vio interpretar a su hermano durante la infancia, mientras este intentaba identificarse con un modelo de masculinidad que no le ha dado nada bueno, trata ahora de comprender qué se esconde bajo esa máscara que ha llevado tanto tiempo. Para ello, se sumerge en la realidad cotidiana de A Wen, hecha de altibajos, momentos oscuros y arrepentimientos, pero también de ternura y amistad profunda, de realidad y trascendencia. El mundo de A Wen y de sus “hermanos de la calle” revela entonces todas sus contradicciones y paradojas: desde relatos exagerados de tiroteos y robos hasta conversaciones sobre la depresión que lo atenaza; desde desenfrenadas sesiones de karaoke en las que corre el alcohol a raudales —que por momentos recuerdan a Millennium Mambo, de Hou Hsiao-Hsien— hasta consultas con un maestro de feng shui.

El bilingüismo del protagonista acentúa aún más la dualidad que lo habita: el español es la lengua con la que habla de los aspectos prácticos de la vida, mientras que el chino es aquella con la que expresa sus emociones, se relaciona profundamente con los demás y sueña. Sin interactuar nunca directamente con él, sino utilizando la cámara como si fuera un microscopio, la directora se le acerca con delicadeza y paciencia, ofreciéndonos el retrato de un hombre que ha sufrido guardándoselo todo dentro y que ahora intenta comprender quién es realmente. Una frase pronunciada en voz en off por la directora resulta especialmente reveladora en este sentido: “el silencio es como un virus”, un virus que vuelve invisibles a las personas, que las relega a los márgenes de la sociedad, a las naves de las zonas industriales, a sótanos insalubres, al vientre de sociedades indiferentes. Sin juzgarlo y, al mismo tiempo, sin dejarse seducir por el magnetismo que ejerce sobre ella, Xisi Sofia Ye Chen ofrece a su hermano, pero también a sus padres y a las personas que forman parte de su comunidad, una oportunidad única para brillar con luz propia.

La noche de la infancia ha sido producida por LaCima Producciones (España), The South Project (España) y La Fabrica Nocturna Cinéma (Francia).

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(Traducción del italiano)

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