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ZAGREBDOX 2026

Crítica: Remember My Song

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- En este documental de Jelena Bosanac y Tanja Brzaković, una taberna sirve de metáfora de la caída de Yugoslavia

Crítica: Remember My Song

El colapso de Yugoslavia sigue siendo un tema de interés para varias generaciones en los estados que la sucedieron tras las guerras de principios de los años noventa. La cuestión central suele ser cómo los proclamados ideales de “hermandad y unidad” del antiguo régimen socialista se transformaron en odio nacionalista y guerras cuasitribales. Artistas de distintas disciplinas han intentado plasmar esa transformación mediante metáforas extraídas de diversos escenarios, como aldeas y ciudades de composición étnica mixta, centros de trabajo que empleaban a gran número de personas y espacios comunitarios (bares, clubes, fondas y tabernas) antaño muy concurridos.

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Una de esas tabernas, en funcionamiento durante los años ochenta, ocupa el centro del documental Remember My Song, dirigido por Jelena Bosanac y Tanja Brzaković. La película acaba de estrenarse en la competición regional de ZagrebDox. La escena inicial muestra a un hombre mayor recitando un poema sobre su aldea, Jugovo Polje, junto a la señal de entrada al pueblo. Las rimas resultan algo forzadas y la visión del mundo que transmite el poema es ligeramente ingenua, evocando la calma idílica anterior a la guerra y presentando el conflicto como una especie de demonio surgido de la nada. A continuación, aparecen imágenes de archivo personal que muestran las consecuencias inmediatas de los acontecimientos de principios de los noventa: una estructura desnuda, demasiado grande para ser una única vivienda, pero no lo bastante como para funcionar como edificio industrial. En esas ruinas, saqueadas por completo años atrás, una mujer encuentra un viejo LP, y la cápsula del tiempo se abre.

Esta nos transporta a una taberna llamada Jablan, que significa “álamo”, situada en una aldea cercana a una carretera muy transitada. Su propietario, Nikola, era un empresario competente, y su esposa, Milena, tenía un talento especial para gestionar al personal. Durante el día se preparaban sin descanso comidas para los camioneros de paso y se servían innumerables cafés de la primera cafetera exprés de la zona. Los fines de semana por la noche, la taberna se transformaba en una discoteca de música folk, con actuaciones en directo de cantantes emergentes e incluso de estrellas consagradas llegadas desde Belgrado. Propietarios y empleados convivían en armonía y unidad, mientras los clientes gastaban su dinero y “producían” un sinfín de anécdotas. Nadie se planteaba cuestiones de nacionalidad, hasta que el nacionalismo llegó a Jablan a través de sus propios clientes a comienzos de los noventa, cuando los políticos preparaban a la población para la guerra.

Por muy auténtica que sea, la historia resulta bastante típica, al abordar los conocidos pilares del idilio y la nostalgia. Sin embargo, lo que hace que Remember My Song destaque es el enfoque de sus directoras. Buena parte de la película se construye íntegramente a partir de metraje hallado en VHS y material fotográfico refilmado por Željko Felbar y montado por Hrvoslava Brkušić, recurriendo a técnicas experimentales de avance y rebobinado para crear un efecto psicodélico. Ese efecto se intensifica gracias al uso de música folk serbia, que apela a emociones profundamente arraigadas y que además aparece distorsionada al proceder directamente de cintas VHS envejecidas. Sobre este material, Milena, los camareros, los cocineros, los músicos y la cantante Haska relatan las historias que han ido acumulando con el paso del tiempo.

La decisión de las cineastas de cambiar de enfoque una vez terminan los años dorados de la taberna, recurriendo a una serie de planos de espacios vacíos filmados por Boško Đorđević, resulta igualmente acertada, ya que el contraste estilístico funciona muy bien y subraya las consecuencias de la guerra y la destrucción. Al fin y al cabo, con Remember My Song, Bosanac y Brzaković quizá cuenten una historia sobradamente conocida y mil veces narrada, pero lo hacen de forma cautivadora.

Remember My Song es una coproducción entre Croacia y Serbia, producida por Restart y Talas Film.

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(Traducción del inglés)

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