Crítica: Does the Horse Have to Work, Too?
- En su documental, Leonhard Pill observa los ciclos de la naturaleza, de las ovejas y de su pastora

El mundo moderno y el estilo de vida contemporáneo tienden a ofrecer satisfacción a través de la comodidad, más que mediante la sensación de logro que aporta trabajar duro para conseguir algo. También suelen abrumarnos con información, que recibimos a gran velocidad, y cargarnos con el peso de tener que tomar decisiones a partir de ella. Puede que esa sea una de las razones por las que algunas personas optan por modos de vida alternativos, más sencillos y “anticuados”. Un deseo personal, así como la necesidad de tomar distancia de la vida moderna, quizá sean la única manera de explicar la decisión de Valeria, protagonista del documental Does the Horse Have to Work, Too?, de Leonhard Pill, que ha tenido su estreno mundial en la competición regional de ZagrebDox.
Valeria dejó su vida anterior para trabajar como pastora en algún lugar de las montañas austriacas. Vive en un contenedor metálico en medio de la nada y atiende todas las necesidades de cada “miembro” de su rebaño: los lleva a pastar, los mantiene a salvo, asiste a las hembras en los partos, separa a las madres de los corderos recién nacidos en el cercado, cura heridas y recorta pezuñas. Cuando llega el momento, también los lleva al matadero, los despelleja y se deshace de los restos. En su tiempo libre, practica artesanía y escucha metal extremo, ya sea para marcar el ritmo de su trabajo o para “acallar” la cacofonía de los balidos disonantes que debe soportar. Lo hace todo con paciencia y cierta seguridad en sí misma, y cobra el salario mínimo mensual por su labor, de modo que está claro que no lo hace por dinero. Quizá la visita de su hermana Fidelia, y la posibilidad de mantener una conversación cara a cara con otro ser humano, arrojen algo de luz sobre sus motivaciones…
Does the Horse Have to Work, Too? no es ese tipo de documental, ya que Leonhard Pill opta por un estilo estrictamente observacional para generar un espacio que invite a la meditación del espectador sobre asuntos que rara vez van más allá de pensamientos fugaces. Su enfoque es muy metódico y marcadamente carente de sentimentalismo, mostrando la vida y el trabajo de su protagonista a lo largo de las cuatro estaciones, con estampas de una belleza fortuita, como paisajes a la luz del ocaso o la dureza y crueldad ocasionales de la ley natural: corderos nacidos muertos, crías que fallecen por diversos motivos o animales viejos sacrificados. Buena parte de las imágenes captan la pura mecánica de los procesos: un gran rebaño desplazándose de un punto a otro, dos carneros jóvenes golpeándose y Valeria realizando su trabajo cotidiano con una sensación de calma y serenidad.
Aunque el documental a veces corre el riesgo de perderse en la repetición con variaciones mínimas, cabe elogiar la actitud sin concesiones del cineasta a la hora de mostrar las cosas tal y como son, sin explicaciones ni sentimentalismos. También asume la mayor parte del trabajo: firma la dirección de fotografía, en ocasiones aparece delante de la cámara y formula a su protagonista preguntas sobre los pormenores de su trabajo y su vida, a las que ella responde con laconismo. Incluso los temas que ella escucha pertenecen a su propia banda. El montaje de Florian Lambrecht mantiene el pulso del documental en sintonía con los procesos naturales y se adecua al estilo elegido por Pill. Does the Horse Have to Work, Too? se revela como un documental de gran honestidad que debería conectar con su público de nicho.
Does the Horse Have to Work, Too? es una producción austriaca realizada de forma independiente por el propio cineasta.
(Traducción del inglés)
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