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VISIONS DU RÉEL 2026

Crítica: Dentro

por 

- En su nueva película, la directora francosuiza Elsa Amiel aborda la magia del escenario como lugar de encuentro, pero también como espacio para el descubrimiento personal y de la belleza del mundo

Crítica: Dentro

La directora francosuiza Elsa Amiel, fiel exploradora de cuerpos que, gracias al cine, se transforman en territorios misteriosos e inexplorados (como en Pearl, que gira en torno a una sorprendente culturista), aborda en su nuevo largometraje, Dentro, que ha sido seleccionado en la competición internacional de largometrajes del Visions du Réel, el tema de la reclusión como espacio de investigación y experimentación artística.

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Elsa Amiel descubrió el trabajo teatral de Armando Punzo, protagonista de su película, un poco por casualidad, casi como si el destino los hubiera llevado a encontrarse. Intrigada por su práctica artística, por el hecho de haber elegido la prisión como escenario en el que representar sus obras, la directora comenzó a acercarse a su mundo. Como ella misma explica, tras pasar un tiempo en la cárcel sin encender la cámara, intentando más bien comprender e impregnarse del proceso creativo que impulsa a Punzo, Elsa Amiel comprendió que su película estaría alimentada por ese mismo fuego, por esa misma búsqueda desesperada de libertad. Dentro es la trasposición cinematográfica de este intenso encuentro humano, del potencial no solo poético, sino también político, del teatro. Allí donde reina la privación, el trabajo sobre el cuerpo y la palabra puede hacer soñar con una libertad a la que muchos ya han renunciado.

Dentro habla del trabajo de Armando Punzo, un director teatral que, desde hace más de treinta años, se encierra entre los muros de la prisión de Volterra, en la Toscana, para crear, junto a algunos reclusos, obras de gran poesía. Su método de trabajo, forjado sobre el terreno, impregnado de la atmósfera a la vez opresiva y misteriosa de la cárcel —un lugar aislado del mundo donde imperan normas estrictas que deben respetarse con rigor—, es único. La prisión se convierte en una metáfora de la condición humana y el teatro en el medio para trascender el principio de realidad. A través de las palabras que surgen del encuentro con los internos, punto de partida y principal herramienta de trabajo de Punzo, las interacciones humanas se transforman en sorprendentes momentos de descubrimiento. El teatro se convierte así en un espacio donde actuar e interactuar con dinámicas inusuales, a la vez liberadoras y desestabilizadoras.

Sobre el escenario, cada uno puede ser quien quiera, puede liberar su cuerpo como si se convirtiera de repente en una hoja en blanco sobre la que reescribir su propia historia. Porque, más allá de las palabras, son precisamente los cuerpos el elemento central y los verdaderos protagonistas de la película de Amiel. Ya se trate de momentos de intimidad fuera de escena, de instantes de creación o de ensayos de cara a las distintas representaciones, los cuerpos de los actores se nos muestran como imponentes estatuas de cera listas para fundirse bajo los focos. Su descomposición y desaparición no es, sin embargo, un acto destructivo, sino catártico. El trabajo corporal permite a los actores salir de una vida ordinaria hecha de normas, horarios impuestos y ritmos antinaturales para entrar en un espacio alternativo donde todo es posible, donde cambiar de piel y observar el mundo con los ojos asombrados de quien despierta de un sueño.

Según Punzo, el teatro permite a los actores trascender, al igual que una práctica espiritual, la banalidad de lo cotidiano para alcanzar otro nivel, donde estar verdaderamente presentes y contemplar la belleza del mundo, emocionados, divertidos y, a veces, incluso asustados.

Con Dentro, la directora nos permite observar estas transformaciones, participar en una metamorfosis liberadora pero también compleja, por momentos difícil. La fuerza de la película reside precisamente en eso: en mostrar la complejidad y, en ocasiones, la ambigüedad de Punzo, su condición simultánea de amigo y mentor exigente, tranquilizador y deliberadamente inflexible. El teatro, como la propia vida, también es eso: contradicciones e incertidumbres, fuente de poesía pero también de inevitables vacilaciones.

Dentro ha sido producida por Les Films du Bilboquet (Francia), Bande à part Films (Suiza) y RTS Radio Télévision Suisse (Suiza).

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(Traducción del italiano)

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