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Black Water obtiene el Premio de Cine Socioambiental en el Festival de Guadalajara
por Alfonso Rivera
- El jurado aprecia la fuerza emocional del impactante documental de Natxo Leuza, producido por En Buen Sitio, que aborda con valentía y realismo la problemática del cambio climático

Black Water, el film de no ficción dirigido por Natxo Leuza y producido por Jokin Pascual y Lucía Benito, de la compañía navarra En Buen Sitio, ha sido galardonado con el Premio de Cine Socioambiental en la edición número 41 del Festival Internacional de Cine de Guadalajara (México), que se clausuró el pasado sábado, 25 de abril, “por su profunda carga emocional al abordar una problemática que impacta a familias, comunidades y ciudades enteras, con una resonancia claramente global”.
“La película retrata con sensibilidad y fuerza los efectos de una amenaza climática que consume a sus personajes, así como su lucha constante por resistirla y superarla. A través de una mirada íntima y poderosa, muestra cómo el agua -como fuente de vida y fuerza destructiva- se enfrenta a la resiliencia y persistencia de las personas y comunidades. Su aproximación sensible y original construye un vínculo genuino con el espectador. Más allá de un territorio específico, la obra trasciende fronteras y nos confronta con una verdad universal: la empatía que sentimos por sus personajes es, en realidad, un reflejo de lo que sentimos por la humanidad misma. Nos recuerda que todos, en distintas formas, estamos viviendo y siendo afectados por estos cambios. Por la solidez en la ejecución de todos sus elementos, la película logra materializar con claridad lo que el cine socioambiental debe representar: el éxodo, la ruptura de los núcleos familiares, las fracturas transgeneracionales y la fragilidad de nuestro mundo compartido”, concluye el veredicto.
Tras recoger el trofeo, el cineasta ha declarado: “Recibir el Premio de Cine Socioambiental en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara es una alegría y un orgullo enorme. Por el prestigio del festival, supone un impulso fundamental para que la película viaje, se vea y llegue a más gente. Para mí, este premio no es solo un reconocimiento cinematográfico, sino también una forma de dar visibilidad a las personas que aparecen en la película y a una crisis que muchas veces parece lejana, pero que ya está transformando la vida de millones de personas. Black Water habla de Bangladesh, pero en realidad habla del futuro de todos nosotros. Ojalá este premio ayude a que la película siga creciendo y a que más espectadores puedan sentir, a través de estas historias, la urgencia y la dimensión humana de la crisis climática”.
“Subir a recoger el premio en la gala de clausura fue muy especial porque sentí que, de alguna manera, no subía solo. Subía conmigo todo el equipo y también Lokkhi, su familia, Shakila, Roy y todas esas personas que ya están viviendo las consecuencias de la crisis climática, como se ve en el film. Para mí, el premio tiene sentido si sirve para amplificar sus voces”, continúa el director/guionista. “También fue muy emocionante recibir este reconocimiento en México, en un festival tan importante como Guadalajara. Sentí mucho agradecimiento, pero también una responsabilidad: la de seguir acompañando la película, defenderla y hacer que llegue al mayor número de espectadores posible”.
“Tanto la productora En Buen Sitio como todo el equipo de la película queremos dedicar este premio a sus protagonistas. Ellos representan a millones de personas que, por distintos conflictos, se ven obligadas a abandonarlo todo: su casa, su tierra, su forma de vida y el vínculo con el lugar al que pertenecen. Seguimos percibiendo la crisis climática como algo lejano, lento, casi abstracto, cuando en realidad ya está empujando cada día a miles de personas a dejar sus hogares. Si no reaccionamos a tiempo, corremos el riesgo de normalizar una de las grandes crisis del siglo XXI: un escenario de apartheid climático en el que quienes tienen recursos puedan pagar para escapar del calentamiento global, la hambruna y los conflictos, mientras los más vulnerables pagan el precio más alto por una crisis que no han provocado. Este premio es para ellos”, asegura Leuza.
“Y espero que este galardón ayude, sobre todo, a dar más visibilidad a la problemática que plantea la película. Que sirva para que Black Water llegue a más festivales, salas, medios y a más espectadores. Muchas veces la crisis climática se cuenta a través de cifras, informes o previsiones, y la película intenta poner rostro humano a esa realidad. Ojalá este reconocimiento contribuya a que más gente entienda que lo que ocurre en Bangladesh no es un problema lejano ni aislado. Es una advertencia de lo que puede suceder en muchos otros lugares del mundo si no actuamos. Bangladesh está en primera línea, pero la crisis climática nos afecta a todos, aunque no todos la sufran con la misma intensidad ni con los mismos recursos para defenderse. También me gustaría que el premio ayudara a abrir conversaciones. Que, después de ver la película, la gente se pregunte qué responsabilidad tenemos, qué mundo estamos construyendo y quién está pagando el precio de nuestra inacción. Si el premio permite que esas preguntas lleguen más lejos, entonces habrá cumplido una función muy importante”, concluye poco antes de que la película -que pasó por certámenes como CPH:DOX 2025, Málaga, FIFDH, Watch Docs, Human Rights Film Festival Berlin y FIPADOC 2026, entre otros- se proyecte en el Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián este miércoles 29 de abril.
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