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ZAGREBDOX 2026

Crítica: A Fox Under a Pink Moon

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- La película de Mehrdad Oskouei sobre una refugiada afgana, que tardó más de cinco años en realizarse, demuestra que, incluso en la noche más oscura, siempre hay luz que emana de la luna

Crítica: A Fox Under a Pink Moon

El título del reciente documental de Mehrdad Oskouei es muy poético y sugiere que toda la película será igual de sutil y ligera. No es el caso. A Fox Under a Pink Moon, que tuvo su estreno mundial en noviembre del año pasado en IDFA y acaba de ganar el principal galardón en ZagrebDox (ver la noticia), explora la cruda realidad de una refugiada afgana que lleva años intentando llegar a Europa y reencontrarse con su madre, ya instalada en Austria. Cuando conocemos a la protagonista, Soraya Akhlaghi, que filmó todo el metraje con su teléfono móvil, realizó los dibujos de las partes animadas y figura acreditada como codirectora, tiene 16 años. A pesar de su juventud, ya cuenta con experiencia en el “juego”, que, en la jerga de los refugiados, significa intentar cruzar ilegalmente la frontera. Pese a perder, sigue jugando. La seguiremos durante los cinco años siguientes y conoceremos de cerca tanto sus condiciones de vida como su estado emocional, lo que convierte rápidamente al público, de espectador pasivo, en aliado de la protagonista.

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Mientras espera “ganar el juego”, Soraya hace esculturas y dibuja. Su obra o, mejor dicho, su mundo artístico está habitado por cuatro personajes importantes, cada uno con un significado simbólico que ella misma descifra en su voz en off. A veces graba mensajes para Oskouei, quien conoció a Soraya mientras preparaba otro proyecto. Oskouei realizó A Fox Under a Pink Moon completamente a distancia y opta por ser un autor muy discreto, casi invisible, cediendo el foco a su protagonista (una estrategia que ya ha empleado en trabajos anteriores).

El enfoque artístico de Oskouei se manifiesta en el montaje, donde seleccionó apenas 76 minutos a partir de varios centenares de horas de material. El director construye su película desde el contraste, entrelazando escenas de la vida cotidiana, dura y prosaica, de Soraya (que también es víctima de violencia doméstica) con secuencias que muestran sus obras de distintas maneras. Ella narra la película tanto en cámara como en off, hablando de sus esperanzas y sueños, además de describir las arduas travesías hacia la frontera. Todo esto, unido al paisaje sonoro, que a menudo aísla el sonido de su respiración, facilita que establezcamos un vínculo con ella. Soraya es una joven delicada, encantadora y divertida, pero también una pensadora lúcida. Sus comentarios sobre cómo se seleccionó a los afganos para embarcar en el último avión estadounidense que abandonaba el país, tras la decisión de Joe Biden de retirar las tropas, así como los relativos al destino de las mujeres, resultan impactantes por su brevedad y contundencia.

A Fox Under a Pink Moon nos ofrece una perspectiva sobre lo ocurrido a su pueblo tras la llegada al poder de los talibanes en Afganistán en 2021. De algún modo, la película complementa otros dos documentales recientes que muestran las realidades de quienes se quedaron en el país o de quienes apoyan las nuevas normas: The Secret Reading Club of Kabul, de Elina Hirvonen y Shakiba Adil, que acaba de ganar la competición NORDIC:DOX en CPH:DOX, y Kabul, Between Prayers, de Aboozar Amini, que tuvo su estreno mundial fuera de competición en Venecia el año pasado.

La película de Oskouei no es simplemente otro retrato de las vidas precarias de quienes han tenido que abandonar su tierra, sacando rédito de sus penurias y traumas. Con compasión, humaniza una crisis que demasiado a menudo se reduce a las cifras de cruces irregulares y al número de muertos entre los “jugadores”. Además, sin resultar pretenciosa ni cursi, A Fox Under a Pink Moon nos recuerda que el espíritu humano es firme en su voluntad de sobrevivir y que, incluso en los tiempos más oscuros, hay muchos tonos de rosa que se abren paso.

A Fox Under a Pink Moon es una coproducción entre Irán, Francia, el Reino Unido, Estados Unidos y Dinamarca, producida por Dreamlab Films y Oskouei Films. CATS&Docs se encarga de sus ventas internacionales.

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(Traducción del inglés)

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