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CANNES 2026 Un Certain Regard

Crítica: El deshielo

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- CANNES 2026: Manuella Martelli firma una obra sutil, atmosférica y alusiva en torno a una desaparición enigmática en un hotel de montaña

Crítica: El deshielo
Maia Rae Domagala y Maya O’Rourke en El deshielo

"Tú no sabes nada, yo no sé nada, nadie sabe nada." ¿Simple constatación de una situación nebulosa o advertencia a media voz en forma de consejo de una adulta a una niña? Con su segundo largometraje, El deshielo, presentado en la sección Un Certain Regard del 79.º Festival de Cannes, Manuella Martelli (se dio a conocer en la Quincena de los Cineastas de la Croisette en 2022, con Chili 1976) entreabre una puerta hacia un territorio de contornos inciertos, al igual que la nieve que invade sus escenarios y las ventanas empañadas (“como si hubieran borrado el mundo”). Una zona donde uno corre el riesgo de quedar atrapado por la niebla y despeñarse por las cornisas camino del volcán. Se trata, por tanto, de una película llena de enigmas y abierta a todas las interpretaciones —probablemente también metafóricas sobre el inventario pendiente de la dictadura militar— en la que la cineasta chilena se sumerge profundamente por medio de la adopción del punto de vista de una niña de nueve años.

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“Es realmente un lugar extraño.” Al dejar a su hija al cuidado de sus abuelos, propietarios de un hotel elegante y aislado en la montaña, mientras ellos asisten a la Exposición Universal de Sevilla de 1992 (donde el pabellón chileno exhibe un iceberg), la pequeña Inés (Maya O’Rourke) recorre el lugar con total libertad. Bajo el amparo de la cariñosa protección de los empleados, observa, escucha, husmea en las habitaciones de los clientes, merodea por los pasillos, se cuela para dormir aquí y allá y estrecha lazos con Hanna (Maia Rae Domagala), una esquiadora alemana de 14 años que ha llegado junto a su entrenador (Jakub Gierszal) y un grupo de entrenamiento. Pero una noche, la joven deportista desaparece misteriosamente. Comienzan las búsquedas, e Inés sabe algo que su abuela (Paulina Urrutia) le ordena callar. Y poco después llega Lina (Saskia Rosendahl), la madre de Hanna, una antigua estrella del patinaje de la RDA, “un país que ya no existe”…

Al hacer avanzar el relato como en un eslalon, de una puerta a otra, o por rebote, Manuella Martelli —que ha escrito el entramado de un guion muy sofisticado— desarrolla una investigación verdadera y falsa al mismo tiempo, con distintas pistas que entrelazan intereses económicos, mentiras convenientes, resonancias inconfesables del pasado, sentimientos ambiguos y pequeños detalles de la vida cotidiana en el hotel. Navegando por la difusa frontera entre géneros, dentro de una atmósfera invernal de tonos depresivos magníficamente captada por el director de fotografía Benjamín Echazarreta, El deshielo es una obra sugestiva, de enorme riqueza y cinematográficamente muy controlada, que seducirá a quienes disfrutan interpretando por sí mismos —sin que se les explique todo— y a los aventureros que adoran perderse.

El deshielo ha sido producida por las chilenas Ronda Cine y Wood Producciones y la estadounidense Cinema Inutile, y coproducida por Elastica Films (España), Piano (México) y Fundación Río (Chile). Les Films du Losange gestiona las ventas internacionales.

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(Traducción del francés)


Galería de fotos 14/05/2026: Cannes 2026 - The Meltdown

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© 2026 Fabrizio de Gennaro for Cineuropa - fadege.it, @fadege.it

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