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CANNES 2026 Semana de la Crítica

Crítica: La Frappe

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- CANNES 2026: Con su primer largometraje, Julien Gaspar-Oliveri firma un retrato conmovedor de unos hermanos que se enfrentan al regreso de su padre y a una ruptura imposible

Crítica: La Frappe
Diego Murgia y Romane Fringeli en La Frappe

Julien Gaspar-Olivieri, actor formado en el Conservatoire y también director, llamó la atención con unos cuantos cortometrajes que ya recorrían los intrincados caminos de las relaciones familiares (Villeperdue, premiado en el Festival de Namur en 2017, y L'âge tendre, nominado a los César en 2022), así como con la serie de formato corto Ceux qui rougissent, un éxito tanto de crítica como de público que evidenciaba su gusto por un enfoque de la ficción firmemente apoyado en herramientas propias del cine documental. Su esperada ópera prima de ficción, La Frappe, se ha estrenado a nivel mundial como proyección especial en la Semana de la Crítica del 79.º Festival de Cannes.

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Enzo (Diego Murgia) y Carla (Romane Fringeli), hermano y hermana, mantienen una relación muy estrecha. Sin embargo, esa complicidad se ve cuestionada apenas unos minutos después del comienzo de la película por un elemento perturbador: el regreso de su padre (Bastien Bouillon), que acaba de salir de prisión, aunque los motivos de su condena no se revelan del todo. Aun así, su inminente llegada altera profundamente el equilibrio familiar. Mientras Enzo limpia la casa con esmero, como si estuviera preparando un nido, Carla muestra una inquietud tan intensa como desconcertante. Donde el hermano protege al padre hasta el punto de asfixiarlo, la hija lo rehúye. Todo hace pensar que la culpa del padre es mucho más grave que los cargos de fraude que, aparentemente, lo llevaron a la cárcel. Sin embargo, Enzo se aferra a él e incluso se somete a la voluntad de un padre cuyo dominio sobre su hijo —y sobre la dinámica familiar— no tarda en restablecerse. A pesar de la tierna relación que mantiene con su novia Roxanne, Enzo es incapaz de encontrar estabilidad. Carla, por su parte, teme la huella que el comportamiento de su padre haya podido dejar en la psique de ambos. Cuando obliga a Enzo a enfrentarse a la realidad, este acaba derrumbándose.

La Frappe se inscribe en el debate contemporáneo sobre la violencia intrafamiliar, una cuestión que con frecuencia se aborda desde la perspectiva de la revelación y la resiliencia. En este sentido, la película se aparta de esa tendencia y sitúa el derrumbe como horizonte dramático, una elección desestabilizadora que conduce inevitablemente al sufrimiento. Situado al mismo tiempo en el centro y en los márgenes del relato, Bastien Bouillon da vida a un padre con rasgos de ogro: presente incluso cuando está ausente y ausente incluso cuando está presente, una figura inescrutable tanto para sus hijos como para el espectador. Es la estrella negra alrededor de la cual gira la galaxia formada por Enzo y Carla, en un doble movimiento de atracción para uno y de rechazo para la otra. Hermano y hermana afrontan la situación con las herramientas de las que disponen y comienzan la película entre gritos y estruendo, hablando muy alto, como si intentaran compensar el ensordecedor silencio que oculta sus traumas.

Julien Gaspar-Olivieri apuesta por una cámara de estilo documental que, mediante numerosos primeros planos muy cerrados, busca en la mirada —y casi bajo la piel— de sus actores aquello que los diálogos y el guion no llegan a expresar. Capta con una aparente inmediatez la fragilidad de sus jóvenes intérpretes y sus momentos de vacilación, corriendo a veces el riesgo de convertir en espectáculo la violencia irreparable de la que no pueden escapar. Aunque este planteamiento responde a lo que cabe esperar de una obra que aborda este tipo de problemáticas, también pone de relieve el extraordinario compromiso interpretativo de Diego Murgia y Romane Fringeli, respaldados por una sucesión de personajes secundarios de breve aparición, pero intensamente encarnados.

La Frappe ha sido producida por Easy Tiger (Francia), y las ventas internacionales de la película corren a cargo de Charades.

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(Traducción del francés)

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