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CANNES 2026 Quincena de los Cineastas

Crítica: We Are Aliens

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- CANNES 2026: Kohei Kadowaki debuta en el largometraje con un díptico animado sobre dos chicos, en el que un suceso marca el rumbo de su adolescencia

Crítica: We Are Aliens

Los finales de las amistades de la infancia suelen dejar una profunda huella en el corazón, y We Are Aliens, el debut en el largometraje de Kohei Kadowaki, cuya turbulenta historia vemos desarrollarse en forma animada a lo largo de su preadolescencia, adolescencia y juventud en una pequeña localidad japonesa, no constituye en absoluto una excepción. El joven cineasta escribe, dirige y monta este inusual retrato de dos chicos en crisis, que se acaba de estrenar a nivel mundial en la Quincena de los Cineastas del Festival de Cannes.

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Cuando están en tercero de primaria, Tsubasa (con la voz de Amane Okayama) se hace amigo de Gyotaro (interpretado con la voz de Ryota Bando), un niño excéntrico, de comportamiento impredecible y con un característico lunar junto al ojo izquierdo. Después de que Gyotaro cargue con la culpa de un incidente cometido por Tsubasa, su amistad queda rota para siempre. Mientras el primero es marginado de forma permanente por sus compañeros, el segundo acaba relacionándose con delincuentes juveniles, aunque logra reconducir su vida y termina casándose con su amiga de la infancia, Konatsu. Sin embargo, Gyotaro, siempre vestido con su inconfundible camiseta amarilla, continúa persiguiéndolo como un fantasma.

Kadowaki utiliza animación digital en 2D para recrear la apariencia del dibujo a mano, haciendo que los contornos de los personajes tiemblen ocasionalmente. De este modo, crea una mezcla entre el estilo popularizado por Studio Ghibli y expresiones más caricaturescas y propias del anime. En determinados momentos, los rostros se deforman y expanden bajo el efecto de la ira o el asombro, de modo que aportan dinamismo a una película en la que las miradas de ojos muy abiertos se convierten en la principal forma de expresar el desencanto de los protagonistas. A medida que su inocencia se va resquebrajando, la propia animación refleja ese deterioro: los trazos se vuelven menos limpios y los rostros aparecen cubiertos por sombreados más ásperos. La expresividad de los personajes, combinada con un diseño sonoro muy elaborado, empuja la película hacia territorios semisurrealistas que se acentúan progresivamente y añaden un ligero componente de género.

Son precisamente estos recursos estilísticos más atrevidos los que permiten a la película diferenciarse, al tiempo que su puesta en escena adopta una creciente libertad formal. Kadowaki encuadra a los personajes desde ángulos distorsionados —a menudo como si los observáramos desde debajo de la tierra o desde el fondo de una superficie— e imita el efecto visual de los objetivos gran angulares. También sustituye los colores vivos por una paleta de tonos pastel cuya carga emocional se hace cada vez más intensa conforme avanza la historia y esta pasa de la encantadora amistad infantil a una relación marcada por consecuencias mucho más graves.

Desde el principio, Kadowaki dota los casi 120 minutos de We Are Aliens de varios rasgos distintivos. El primero es una decisión arriesgada: hacer aparecer el título de la película prácticamente a mitad del metraje, construyendo así una estructura en díptico que primero adopta la perspectiva de Tsubasa y después la de Gyotaro. Asimismo, inicialmente relega a un segundo plano los elementos románticos de la historia —una elección muy bienvenida—, aunque más adelante la trama se vuelve algo más enrevesada cuando Konatsu vuelve a adquirir protagonismo.

El director concluye la película con un impulso didáctico innecesario y algo convencional que lleva a cabo por medio de una apelación demasiado explícita a la empatía hacia los marginados mediante un montaje final que acaba debilitando la complejidad de las relaciones entre los personajes construida anteriormente. Aun con sus defectos, We Are Aliens sigue siendo un debut muy prometedor para su joven realizador, que combina una historia más oscura de lo esperado con un uso imaginativo de estilos visuales fácilmente reconocibles.

We Are Aliens es una producción de la japonesa NOTHING NEW y la francesa Miyu Productions. Las ventas internacionales de la película corren a cargo de Charades.

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(Traducción del inglés)

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