Crítica: El ser querido
por Fabien Lemercier
- CANNES 2026: Rodrigo Sorogoyen firma una cautivadora obra, escrita, dirigida e interpretada de forma extraordinaria, sobre el complicado reencuentro entre un padre director y su hija actriz

“Liv Ullmann decía: cuanto más cerca está la cámara, más hay que quitarse la máscara.” Esta cita de la mítica actriz noruega, que se introduce discretamente en el corazón del relato de orfebrería de la fascinante El ser querido, de Rodrigo Sorogoyen, presentada en la competición oficial del 79.º Festival de Cannes (primera vez a este nivel para el apasionante cineasta español), refleja perfectamente, a su manera, el proceso gradual de acercamiento extremadamente complejo y de altísima intensidad dolorosa, latente y a ráfagas que se produce entre una hija y su padre, atrapados en las redes de una “historia de traición, abandono y amor”.
“Me gustaría ayudarte porque nunca te he ayudado, pero seré implacable.” De regreso a su país natal tras 15 años de carrera en Estados Unidos, el director dos veces oscarizado Esteban Martínez (Javier Bardem), antiguo enfant terrible del cine español, propone a su hija Emilia (Victoria Luengo), una actriz que lucha por abrirse camino, un papel importante en su nuevo proyecto: una película de época sobre el conflicto del Sáhara Occidental. Pero el pasado pesa enormemente en las relaciones paternofiliales, ya que Esteban abandonó a su familia justo antes del nacimiento de Emilia, a la que solo volvió a ver esporádicamente durante su infancia, episodios de los que ambos protagonistas guardan recuerdos totalmente distintos. La tensión subyacente, alimentada por la culpa, el ego, heridas profundas, sentimientos contradictorios asfixiantes y enormes dificultades de comunicación, irá desplazándose y entrando en ebullición durante el rodaje en la árida isla de Fuerteventura…
Paso a paso, la trama magistralmente cocinada a fuego lento —rebosante de subtexto, resonancias y revelaciones progresivas— por Sorogoyen y su coguionista Isabel Peña disecciona las nebulosas facetas de la verdad y la memoria en torno al epicentro traumático de dos personajes —interpretados de forma magnífica— que tienen dificultades para mirarse a los ojos, pero que se buscan constantemente con la mirada e intentan deshacer torpemente su pasado compartido. Un torbellino de sentimientos a flor de piel y reprimidos, en el límite del sonambulismo, al que se suma el tema de la autoridad y de las dinámicas de dominación y violencia jerárquica en unos rodajes cinematográficos donde los tiempos han cambiado para los directores antaño todopoderosos. Una toma de conciencia que la película (que también es, evidentemente, una obra sobre el propio cine y su fabricación) desarrolla con enorme habilidad y de forma soterrada hasta alcanzar su paroxismo, sin perder nunca, no obstante, su hilo principal: la sencillez de unas emociones exacerbadas y reprimidas. Todo ello conforma un equilibrio sutil que convierte El ser querido en una obra dolorosa y profundamente humana, hechizante, engastada en un estilo visual audaz y sofisticado (irrupciones en blanco y negro, juego con los formatos, etc.) y en una puesta en escena de gran maestría, alternando puntos de vista para encontrar el mejor enfoque entre la interiorización y la exteriorización de los peligrosos remolinos afectivos.
El ser querido ha sido producida por Caballo Films con Movistar Plus+, El Ser Querido AIE y Le Pacte. Goodfellas gestiona las ventas internacionales de la película.
(Traducción del francés)
Galería de fotos 16/05/2026: Cannes 2026 - El ser querido
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© 2026 Fabrizio de Gennaro for Cineuropa - fadege.it, @fadege.it
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