Crítica: La Vie d’une femme
por Fabien Lemercier
- CANNES 2026: La prometedora Charline Bourgeois-Tacquet firma un retrato cinematográfico de lo cotidiano, delicado y de gran maestría, sostenido por una Léa Drucker en la cima de su arte

“—Si ya no fuera yo, ¿quién sería? —Tal vez serías feliz, aunque quizá no según tus criterios actuales.” Es un estudio minucioso de la identidad, anclado en lo concreto y en la realidad de La Vie d’une femme, al que Charline Bourgeois-Tacquet ha decidido dedicar su muy refinado segundo largometraje, presentado en la competición oficial del 79.º Festival de Cannes. Y es que, bajo la apariencia de una película psicológica de precisión microscópica —en eco con la profesión de la protagonista, interpretada a la perfección por Léa Drucker—, la cineasta compone una sonata cinematográfica que logra incorporar inteligentemente numerosos ingredientes de la existencia humana: el paso del tiempo absorbido por la rutina profesional, el deseo y el miedo al cambio, las fricciones entre el pragmatismo cartesiano y el abandono emocional, las fronteras que pueden cruzarse y los límites contra los que uno corre el riesgo de estrellarse.
La directora explora este amplio terreno de juego existencialista con un estilo depurado que concentra y ritma el tiempo en 11 capítulos (titulados “Lo quiero todo”, “Alter ego”, “Reconstrucción”, “De dónde venimos”, “No”, “La piedad”, “Otra vez”, “Desliz”, “El final de una pareja”, “El abandono” y “Coloquio sentimental”), a la estela intensa de Gabrielle (Léa Drucker), una mujer de unos cincuenta años que trabaja como brillante jefa de servicio y especialista en reconstrucción facial en un hospital público en lucha constante por conservar sus recursos. Esta mujer sin hijos, que constituye toda una monja-soldado completamente entregada a su profesión y apoyada por Kamyar, su colega y amigo desde hace muchos años (Laurent Capelluto), vive desde hace tiempo con los hijos —ya adultos— de su pareja Henri (Charles Berling). También es quien se ocupa de todos los asuntos de su propia familia (los estudios de su sobrino, el avance del Alzheimer de su madre, etc.). Pero bajo la superficie afectiva de esta vida “excesivamente controlada” se ha instalado un cansancio, y la aparición desestabilizadora de la escritora Frida (Mélanie Thierry) la atrae poco a poco hacia nuevos territorios. “¿Más vale tarde que nunca?” Gabrielle deberá escoger…
La Vie d’une femme, escrita y dirigida con enorme sutileza, y con la complicidad del director de fotografía Noé Bach —que sobresale en la captación de la cercanía, los cuerpos, los gestos y los rostros—, traza un retrato de extraordinaria precisión, casi chejoviano, sobre la distancia con uno mismo y con los demás. Una zona de clarificación cuyas atmósferas y comprensión de las interacciones dosifica perfectamente Charline Bourgeois-Tacquet, en una voluntad asumida de no ceder nunca al espectáculo ni a los golpes de efecto emocionales, sino sembrando múltiples matices y sabiendo captar maravillosamente —muy bien acompañada por su excepcional actriz protagonista— esos estremecimientos interiores que alimentan las paradojas de la existencia universal.
La Vie d'une femme ha sido producida por Les Films Pelléas y coproducida por las francesas Arte France Cinéma, Auvergne-Rhône-Alpes Cinéma, La femme qui aimait les films y la belga Versus Production. Las ventas internacionales de la película corren a cargo de Be For Films.
(Traducción del francés)
Galería de fotos 13/05/2026: Cannes 2026 - A Woman's Life
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