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CANNES 2026 Semana de la Crítica

Crítica: Dua

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- CANNES 2026: Blerta Basholli aporta una claridad de mirada innegablemente poderosa a su segundo largometraje, que sigue a una adolescente que crece en la Pristina de finales de los noventa

Crítica: Dua
Pinea Matoshi en Dua

Cada vez más películas procedentes de los Balcanes siguen redefiniendo el clásico género de iniciación. Afortunadamente, han dejado de girar en torno a una sexualidad entendida como una obligación para centrarse más en una identidad adolescente femenina forjada por el entorno hostil al que se ve sometida la protagonista. Dua, de Blerta Basholli, escrita por ella misma y por Nicole Borgeat, es otro ejemplo de esta tendencia, aunque conserva una personalidad propia y una enorme carga emocional, con la persecución étnica de los albanokosovares y la guerra de Kosovo de los años noventa como telón de fondo.

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La aclamada cineasta nacida en Kosovo es conocida por su ópera prima, Hive (2021), que se alzó con el Gran Premio del Jurado, el premio del público y el premio a la mejor dirección en la competición World Cinema Dramatic de Sundance, convirtiéndose además en la primera película de Kosovo en entrar en la preselección de los Oscar a la mejor película internacional. Ahora presenta su segunda película en la Semana de la Crítica de Cannes, donde se estrenó mundialmente y cosechó una ovación en pie dirigida principalmente a la debutante Pinea Matoshi, que encarna a la protagonista titular de 13 años con una intensidad arrebatadora.

Como la pequeña de la familia, junto a sus hermanas mayores Mimi (Fiona Abdullahu) y Tina (Kaona Sylejmani), y  su hermano Vegim (Andi Bajgora), Dua tiene prisa por hacerse mayor. Esto ocurre en un mundo en el que la muerte le resulta demasiado cercana, hasta el punto de conocer por su nombre a quienes han sido asesinados por la policía serbia, mientras su padre (Kushtrim Hoxha) se niega a abandonar el lugar. La joven entabla amistad con Maki (Vlera Bilalli), una refugiada de otra ciudad que le enseña judo y la conecta con la rabia que lleva dentro. Aun así, “No todo el mundo nace para pelear”, la reprende su madre (interpretada por Yllka Gashi, que se reencuentra con Basholli tras protagonizar Hive y ofrece ahora una enriquecedora interpretación secundaria).

El conmovedor núcleo de la película se refleja en la capacidad de Basholli para navegar cuidadosamente por las tensiones que impregnan dos binomios clave: memoria y evasión, rebeldía y acatamiento. Al hacerlo, consigue complejizar el tópico del deseo de ser adolescente en medio de una multitud de presiones externas, y la escena inicial de Dua se convierte en un ejemplo de las preocupaciones centrales de la joven. Los momentos convencionales de iniciación se funden con la realidad del peligro extremo al que se enfrenta como albanokosovar en Kosovo en este momento, en lugar de ponerlos en conflicto.

Basholli aplica el concepto de “cámara como testigo” a la vida de Dua, de modo que esta se mantiene firmemente anclada en su perspectiva y rara vez pierde de vista a la chica. Ella y la directora de fotografía Lucie Baudinaud optan incluso por una cámara en mano para mantenerse lo más cerca posible de la adolescente durante casi todo el metraje, siguiéndola por detrás, de frente o a su lado. Con esta técnica, el encuadre se ciñe tanto a ella que, por momentos, parece anular el entorno como si fuera su propio mecanismo de defensa. El núcleo emocional de Dua también se ve fuertemente potenciado por el sonido atmosférico (gracias a un competente equipo formado por Sasho Blazhevski, Marc von Stürler y Philippe Ciompi) y el acompañamiento de cuerdas (la música original es obra de Audrey Ismaël), que sostienen un paisaje sonoro alejado del sentimentalismo.

Dua es parca en palabras, pero no tiene un ápice de ingenuidad, y la interpretación de Matoshi se compone de miradas y pequeños temblores en los labios. De forma casi milagrosa, en un momento puede parecer mucho más joven de lo que es y, en otro, mucho mayor. La cuidada construcción de su historia hace que el uso de “Brazen”, de la banda británica de alt-rock Skunk Anansie, durante una apasionada escena de karaoke, con su toque de frescura adolescente, merezca absolutamente la pena.

Dua es una producción de la kosovar Ikonë Studio y la suiza Alva Film, coproducida por la francesa Kazak Productions. The Party Film Sales gestiona sus ventas internacionales.

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(Traducción del inglés)

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