Crítica: Histoires parallèles
por Marta Bałaga
- CANNES 2026: Asghar Farhadi se lanza de lleno al culebrón francés en este drama protagonizado por Isabelle Huppert, y ni siquiera los artistas de foley están a salvo

Las señales estaban ahí. El director iraní Asghar Farhadi ya ha rodado en lenguas que no son la suya (como en El pasado o en Todos lo saben, rodada en España) y los resultados no fueron precisamente brillantes. Aun así, Historias paralelas supone un nuevo tropiezo para un cineasta capaz de alcanzar grandes cimas.
Este nuevo título, presentado en la competición del Festival de Cannes, resulta inexplicablemente largo, sentimental e incluso inquietante, con todos los personajes espiándose entre sí. Se podría culpar al director polaco Krzysztof Kieślowski y a su colaborador Krzysztof Piesiewicz (que, de hecho, falleció el día del estreno), ya que la película parece remitir a su obra, especialmente a Decálogo y No amarás. Sin embargo, sigue siendo decisión de Farhadi hacer esta película hoy y, además, hacerla tan extensa. “Es anticuada”, escucha el personaje de Isabelle Huppert cuando lleva su nueva novela a su editor, aunque decide ignorar el comentario. El arte imitando a la vida.
La Sylvie interpretada por Huppert es la primera figura inquietante de esta historia con ecos de culebrón. Sobrevive a base de latas de atún y enciende los cigarrillos con una tostadora (para regocijo del público, dicho sea de paso), así que resulta casi milagroso que todavía no haya incendiado su mugriento apartamento. Su sobrina parece pensar lo mismo y recluta a un joven sin hogar, Adam (Adam Bessa), que la ayudó a recuperar su cartera, ofreciéndole un trabajo. Cuesta creerlo, pero a partir de ahí todo se vuelve aún más disparatado.
A Sylvie no le gustan demasiado las personas, aunque escribe sobre ellas. ¿Su solución? Espiar a tres glamurosos vecinos que trabajan como artistas de foley e inventarse un retorcido ménage à trois. Naturalmente, no es cierto, pero Adam pronto se convierte en el segundo elemento perturbador de la historia: toma prestado el telescopio de Sylvie y empieza a acosar a la mujer a la que observan (Virginie Efira). Interrumpe sus comidas, merodea por las calles e incluso le entrega un ejemplar de la novela rechazada de Sylvie, asegurándole que él es su autor. Poco después, los artistas de foley no pueden evitar recrear algunas escenas de la novela mientras graban sonidos de animales devorándose en plena naturaleza. Y luego dicen que la vida no imita al arte.
Para una película que pretende funcionar, en cierta medida, como una comedia de enredos, todo esto resulta especialmente desagradable, incluso dejando a un lado las ratas que corretean por el piso de Sylvie. Farhadi carece de la ligereza necesaria para que este embrollo funcione, y la amenaza de violencia sexual no es precisamente un elemento entretenido. Da la impresión de que presta más atención a los trucos de foley que a cualquiera de sus personajes. Por momentos parece una versión de El talento de Mr. Ripley, pero en lugar de ofrecer una reflexión interesante sobre el engaño o el voyeurismo, lo único que consigue es provocar ganas de darse una ducha.
Historias paralelas es una coproducción entre Francia, Bélgica e Italia, producida por Memento Production, mientras que sus ventas internacionales corren a cargo de Charades.
(Traducción del inglés)
Galería de fotos 14/05/2026: Cannes 2026 - Parallel Tales
27 fotos disponibles. Desliza hacia la izquierda o la derecha para verlas todas.
© 2026 Fabrizio de Gennaro for Cineuropa - fadege.it, @fadege.it
¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.












































