CANNES 2026 Semana de la Crítica
Crítica: A Girl Unknown
por David Katz
- CANNES 2026: La ópera prima de Zou Jing sigue a una joven china obligada a vivir con tres familias distintas, bajo tres nombres e identidades diferentes

Zou Jing debuta con seguridad y solvencia en A Girl Unknown, una ópera prima algo artificiosa y esquemática en algunos aspectos, que gira en torno a la vida de una joven desde los 6 hasta los 18 años. La protagonista, a la que abandonaron cuando era un bebé, pasa por tres familias distintas mientras intenta descubrir su verdadera identidad. Aunque la película destaca por un nivel técnico muy notable y por transmitir emociones complejas e intensas, va perdiendo algo de foco a medida que avanza, y su narrativa adopta tintes más melodramáticos y convencionales de los que probablemente pretende. Aun así, sus observaciones sobre la misoginia en la vida familiar china de finales del siglo XX son precisas y terminan resultando especialmente incisivas (el guion se inspira en el abandono sufrido por la abuela paterna de la directora en 1936 y en diversas experiencias de niñas nacidas a finales de los años ochenta y principios de los noventa). La película ha sido presentada en la competición oficial de la Semana de la Crítica del Festival de Cannes.
Especialmente durante la primera mitad del largometraje (que tiene una duración de 128 minutos y mantiene un ritmo muy atractivo), Zou consigue transmitir mucho —desde acontecimientos fundamentales de la trama hasta sentimientos dolorosamente expuestos— de manera elíptica pero firme. Dosifica cuidadosamente los diálogos y permite que sus amplios planos, a menudo rodados en exteriores, se desarrollen con paciencia. Una secuencia filmada con especial cariño, en la que la protagonista, llamada inicialmente Lin Juan (interpretada de niña por Cao Ruofan), construye cometas rosas artesanales junto a su padre adoptivo, se convierte en un recuerdo sensorial de una felicidad familiar frágil, una sensación reconfortante que permanece bajo la superficie del trauma que ella sufre y que nosotros presenciamos.
Sin embargo, en el primero de los numerosos giros argumentales del guion, el padre fallece y es sustituido por otro mucho más desagradable, que esta vez sí puede tener hijos con su madre, An-hui. Como hija no biológica, Juan se vuelve aún más prescindible de lo que ya era por el simple hecho de ser mujer. Por fortuna, An-hui encuentra para ella unos nuevos padres de acogida en la ciudad: la amable y sincera Meishuang (Shen Jiani) y su marido Weiqiang (Zu Feng), un hombre con escasas aspiraciones.
La joven, convertida ahora en Wang Juan (e interpretada durante el resto de la película por Li Gengxi en su etapa adolescente), vive en una situación intermedia: al borde de una educación y un crecimiento relativamente convencionales, aunque todavía marcada por ciertas carencias. Es consciente de que resolver el misterio fundamental de su identidad hará que su futuro sea menos incierto. Una nueva sucesión de acontecimientos traumáticos —entre ellos un episodio de conducta sexual inapropiada por parte de un compañero de trabajo de Weiqiang que visita la casa— será el detonante que la impulse finalmente a buscar a su familia biológica. Sin embargo, los obstáculos en el camino de Juan están lejos de terminar ahí.
El cine chino contemporáneo suele analizarse también desde la perspectiva de la libertad de expresión, dado que la Administración Cinematográfica de China debe aprobar toda distribución nacional e internacional y, en ocasiones, impone cortes o modificaciones editoriales. El tortuoso recorrido de Juan la lleva a atravesar distintos estratos sociales, además de diversas configuraciones familiares. Sin embargo, la narración fragmentada de Zou, con sus saltos temporales y su tendencia a omitir algunos acontecimientos clave, introduce una inteligente sensación de distancia e indirecta. En cualquier caso, la película pone el foco de manera valiosa en las niñas que, como Juan, se ven atrapadas en esta situación, haciendo que la resiliencia de la protagonista frente a la posibilidad constante de convertirse en víctima se perciba como una dulce forma de revancha.
A Girl Unknown es una coproducción entre China y Francia, impulsada por Pure Light Films, Maneki Films, Memoria Films, Emei Film Group y Eagle Media. ARTE France Cinéma también participa como coproductora. Las ventas internacionales de la película corren a cargo de Pyramide International.
(Traducción del inglés)
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