Crítica: Soudain
por Fabien Lemercier
- CANNES 2026: Sumergiendo su mirada en Francia, Ryûsuke Hamaguchi cincela una brillante y original pieza de colección, llena de humanidad, de amor y de resonancias políticas

“¿Las personas sanas están realmente vivas?”, "Lo imposible es imposible; hay sin duda un camino hacia lo posible, pero solo se puede descubrir su validez una vez en marcha". Cuando una francesa licenciada en Antropología y ahora directora de una residencia de mayores conoce en París a una japonesa, antigua estudiante de Filosofía convertida en directora teatral, la conversación durante su paseo por los muelles del Sena alcanza grandes alturas intelectuales, aclarando especialmente el vínculo entre el capitalismo y la caída de la natalidad en el mundo, con trabajadores que venden poco a poco su tiempo personal. Si bien es cierto que las ideas intelectuales pueden intimidar un poco, no cabe asustarse, ya que el cineasta japonés Ryusuke Hamaguchi se ha convertido en un maestro en el arte de dejar que su visión holística impregne lentamente la narración, con una fluidez envolvente, anclándola en un flujo de sentimientos intensamente contenidos y en un espacio de realidad lo más cercano posible al ser humano. Y es una impresionante demostración de ello (a lo largo de 3 horas y 16 minutos), llevándonos del 6 de junio al 7 de julio de 2025, desde la capital francesa hasta los alrededores de Kyoto —con regreso a París y epílogo en ambos países—, la que ofrece Soudain, que ha sido presentada en la competición oficial del 79.º Festival de Cannes.
“Caminad lo más despacio posible, adaptando vuestro ritmo al más lento; levantad la cabeza, mirad a vuestro alrededor para observar bien lo que sucede.” En el Jardin de la Liberté, una residencia privada para personas mayores que dirige Mari-Lou (Virginie Efira), la protagonista de la película trata de implantar las técnicas de la “humanitud”, que buscan cuidar de cada paciente como de un ser humano. El método, basado en la mirada (de cerca, anunciando la presencia y estableciendo contacto), después en el tacto (nunca directamente en las manos ni en la cara) y en la palabra (como una música de acompañamiento), reactiva las capacidades cognitivas debilitadas, la comunicación y la conciencia. Sin embargo, el método cuenta también con un pequeño inconveniente que no se debe pasar por alto, y es que este enfoque requiere más tiempo al principio, ya que las enfermeras, auxiliares y animadores del centro deben recibir una formación profunda. Y el cuarto pilar, la verticalidad (es decir, mantenerse de pie y caminar —ganando así libertad—), resulta aún más problemático, porque aumenta el riesgo de caídas de los residentes, lo que enfrenta a parte del equipo sanitario y a la dirección del grupo propietario de la residencia (por cuestiones de rentabilidad) con el proyecto impulsado por Mari-Lou. Justo cuando se encuentra al borde del burnout debido a estos obstáculos, y a causa de la enorme implicación que pone en su trabajo, la protagonista se cruza con la japonesa Mari (Tao Okamoto), a la que solo le quedan unas semanas o unos meses de vida. Entre ambas mujeres, que tienen mucho en común pese a las apariencias, surge un flechazo…
Hamaguchi, experto en señales delicadas y en comprender las estructuras circulares y piramidales que rigen las conexiones entre el interior y el exterior (tanto a escala individual como global), teje, con una virtuosidad que opera desde la sencillez —lo cual no impide desvelar la complejidad—, una película de múltiples niveles y gran pureza, donde la benevolencia se empeña en combatir la fatalidad. Al ofrecer a sus dos actrices principales unos papeles maravillosos que interpretan a la perfección, el cineasta también sabe integrar a cada intérprete en el conjunto y elimina el obstáculo de rodar en otro país y en una lengua distinta de la suya con una facilidad desconcertante, dando forma a una joya cinematográfica muy original, a la vez política, terrenal, sentimental y universal, construida sobre la idea de que “tratar bien a los demás permite sentirse bien con uno mismo”.
Soudain ha sido producida por Cinéfrance Studio (que también gestiona las ventas internacionales), las japonesas Office Shirous y Bitters End, la alemana Heimatfilm y las belgas Tarantula y Gapbusters, en coproducción con Arte France Cinéma, Same Player y Marignan Films.
(Traducción del francés)
Galería de fotos 15/05/2026: Cannes 2026 - All of a Sudden
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