CANNES 2026 Quincena de los Cineastas
Crítica: La libertad doble
por David Katz
- CANNES 2026: Lisandro Alonso firma un bienvenido regreso al territorio de su película pionera La libertad, siguiendo la vida del mismo leñador de las Pampas 25 años después

El director argentino Lisandro Alonso regresa a los orígenes de su carrera —y, en cierto modo, a la fuente del llamado movimiento del “slow cinema”— con La libertad doble, una secuela tardía de La libertad. Han pasado 25 años y volvemos a encontrar a Misael (Misael Saavedra, interpretando una versión libre de sí mismo) exactamente como lo dejamos: sobreviviendo en una vida espartana de trabajo manual autodirigido, talando árboles, tratando la madera y disfrutando de un leve sentido de comunidad con los comerciantes a quienes abastece. Sin embargo, pronto descubrimos que esta película es muy distinta de su predecesora, ya que Misael debe afrontar una emergencia que implica a su hermana, con un trastorno mental severo (la eminente actriz chilena Catalina Saavedra, que no tiene ningún parentesco con él). Más allá de las referencias a su obra anterior, Alonso incorpora enseñanzas y elementos de todos sus largometrajes hasta la fecha, dando como resultado una película característicamente inquietante y poderosa que ha sido estrenada en la Quincena de los Cineastas del Festival de Cannes.
Al igual que en Liberté, de Albert Serra —una película muy distinta, aunque nacida de un espíritu artístico afín—, Alonso invita al espectador a reflexionar sobre lo que realmente significa ese término y sobre cómo puede encarnarse en la pantalla. Se trata de una pregunta engañosamente sencilla: el aislamiento absoluto de Misael en la Pampa y su autosuficiencia pueden interpretarse como miopía o como utopía, mientras él decide el ritmo mismo de su vida y asume toda la responsabilidad de su independencia económica. El concepto también es autorreflexivo: Alonso se muestra igualmente libre de las imposiciones de su propio medio, observando el minucioso trabajo artesanal de Misael de una manera tan austera como visualmente hipnótica.
En películas posteriores como Los muertos y Liverpool, Alonso capturó de manera hipnótica un sentido más ambulante del movimiento, uniendo el tiempo cinematográfico al desplazamiento en tiempo real de sus personajes. En cambio, La libertad doble avanza hacia una confrontación con la responsabilidad: a Micaela le van a dar el alta de un psiquiátrico cercano —tenía tendencia a emborracharse y escaparse temporalmente— mientras el país atraviesa políticas de austeridad estatal (una referencia evidente a la era de Milei en Argentina), por lo que sus familiares más próximos deben hacerse cargo de cuidarla en casa, aunque la medicación antipsicótica seguirá siendo proporcionada por las autoridades. Así, Misael y la desorientada —aunque siempre atenta— Micaela deben aprender a convivir, y la película de Alonso se convierte en un experimento sobre si sus respectivas nociones de libertad pueden llegar a ser compatibles y, previsiblemente, en la amarga constatación de que probablemente no lo sean.
Micaela parece permanentemente estimulada por su entorno, especialmente por los pájaros y por la textura de las ramas que acaricia, como si escondieran algún significado espiritual latente. En contraste, la “libertad” de Misael también ha servido de excusa para no preocuparse por los demás y para mostrarse indiferente ante las necesidades más complejas de otras personas. La atmósfera resulta a la vez prelapsaria y posapocalíptica, y la lejanía respecto a la vida social y cotidiana que la mayoría conocemos se hace muy palpable; los numerosos animales que aparecen —el más memorable, un cordero negro de aspecto melancólico que se ha separado de su rebaño— parecen mucho más en armonía con ese paisaje plano y pedregoso. A comienzos de milenio, La libertad y Los muertos parecían para algunos una especie de desafío radical a las convenciones cinematográficas; La libertad doble difícilmente puede resultar igual de extraña hoy en día, pero su elocuencia, paciencia y madurez resultan humildemente impresionantes cuando se comparan con muchas películas contemporáneas de autor.
La libertad doble es una coproducción entre Chile, Argentina, Luxemburgo, Alemania, el Reino Unido, Uruguay y Estados Unidos, impulsada por Planta, Deptford Film y 4L, en coproducción con Les Films Fauves, The Match Factory Productions, Cimarrón, Pulpa Film y Carte Blanche. Las ventas internacionales de la película corren a cargo de Luxbox.
(Traducción del inglés)
¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.















