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CANNES 2026 Quincena de los Cineastas

Crítica: Merci d'être venu

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- CANNES 2026: El documental del director Alain Cavalier, de 94 años, es una meditación melancólica y a la vez humorística sobre el cine y su poder para hacer frente a la mortalidad

Crítica: Merci d'être venu

Presentada en la Quincena de los Cineastas de Cannes, Merci d'être venu es el testamento cinematográfico y vital de Alain Cavalier, salpicado de una pizca de melancolía y humor.

De hecho, su estructura no obedece a ninguna lógica aparente. Personajes aleatorios aparecen en pantalla, desaparecen y luego vuelven a aparecer. De fondo, durante buena parte del metraje, escuchamos la voz en off de Cavalier. El punto de partida es el final del rodaje de Pater, protagonizada por Vincent Lindon, y su posterior proyección en Cannes. Los comentarios sarcásticos sobre el festival y las imágenes de la Croisette de hace 15 años resuenan a la perfección con la proyección de esta película en el mismo entorno.

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A sus 94 años, el legendario cineasta francés lleva a Cannes una película muy difícil de juzgar con objetividad, porque resulta casi imposible separar la obra de su autor. Podría resumirse así: no es difícil sospechar que, si esta película la hubiera firmado un director desconocido, podría haber pasado fácilmente desapercibida. Sin embargo, ese es precisamente el sentido de obras como esta: se ven tanto por quién las ha hecho como por sus méritos intrínsecos. Y no hay absolutamente nada de malo en ello.lo.

Aun así, el documental es genuinamente divertido y reflexivo, sin volverse nunca pesado. Cavalier se filma a sí mismo hablándole a una nube o se recrea en la escena de una gaviota tragándose un pez de una forma muy cómica (un momento que parece haber sido uno de los favoritos del público). Estas secuencias, algunas banales y otras mucho más profundas, se van alternando y crean una montaña rusa que mantiene la atención del espectador durante los 82 minutos que dura la película. En no pocas ocasiones, en medio de este flujo de pensamientos y acontecimientos, asoma la muerte. Curiosamente, el foco no está en la muerte de Cavalier, sino que siempre se representa a través de algo externo. Aparece en el segmento dedicado a su amiga Emmanuèle Bernheim, fallecida prematuramente a causa de un cáncer antes de poder colaborar con él en una película, o en el inquietante primer plano del hermano del cineasta, muerto y tendido en su ataúd. Los animales también son seres mortales, como nos recuerda la trágica muerte de un gato muy querido (perteneciente a la actual pareja del director, Françoise Widhoff).

La sensación de inmortalidad que otorga el acto de filmar es poderosa y lo impregna todo. “Soy una sombra, lo cual es muy agradable”, dice Cavalier en un momento dado. La frase parece capaz de resumir todo el documental, ya que casi ninguna oración queda desprovista de sentido gracias a un montaje cuidadoso, incluso cuando en un principio parece fuera de contexto. En definitiva, Merci d'être venu puede resultar una película difícil de digerir para el gran público, sobre todo para quienes no son franceses, pues está empapada de la cultura y el humor del país. Pero, para quienes están familiarizados con otra manera de entender el cine, puede ser un visionado muy refrescante y apreciarse en toda su medida como el emotivo canto del cisne de un cineasta talentoso.

Merci d'être venu es una producción de la francesa Camera One, que también se encarga de las ventas internacionales.

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(Traducción del inglés)

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