Crítica: La más dulce
por Fabien Lemercier
- CANNES 2026: La carismática Nisrin Erradi descubre la cara oculta del trabajo agrícola en España en una película incisiva y feminista firmada por la marroquí Laïla Marrakchi

“¿Puedo defenderme por mí misma? ¿Acaso soy invisible?” La esclavitud moderna en Europa de trabajadores procedentes del sur de la cuenca mediterránea, agravada por sociedades patriarcales que vulneran los derechos de las mujeres, constituye un tema del que muchos prefieren no hablar, ya que consideran que les es ajeno. Es una realidad que Laïla Marrakchi aborda con gran energía en La más dulce, presentada en la sección Un Certain Regard del 79.º Festival de Cannes (donde la cineasta se dio a conocer en 2005 con Marock). Marrakchi no trata esta cuestión como si fuera una tesis académica; opta, en cambio, por una narración de enorme fuerza dramática y acción constante —a veces rozando el thriller—, aunque sin dejar de exponer con claridad todos los entresijos del problema gracias a una sólida labor de documentación y a un realismo ficcional impactante.
“Es un sueño, una oportunidad para construir mi futuro en Marruecos”. Tras una entrevista de trabajo (para la que se le exige pasaporte, análisis médicos, certificado de antecedentes penales y autorización de su marido) en su país de origen, Hasna (Nisrin Erradi), una mujer de treinta y tantos años, es contratada como trabajadora agrícola cerca de Huelva. Después de cruzar en ferry, llega a la finca Fresa del Carmen, donde comparte barracón con Meriem (Hajar Graigaa), recién llegada como ella, y con dos veteranas: Zineb (Hind Braik), que llegó dos años antes, y Khadija (Fatima Attif), que lleva cinco años trabajando allí. Pero la antigua campeona de taekwondo pronto pierde las ilusiones. No solo la recolección de fresas bajo el calor asfixiante de los invernaderos de plástico que cubren el paisaje resulta agotadora, sino que además las promesas salariales no se cumplen; por no hablar de las pequeñas extorsiones cotidianas, del absoluto desprecio por la legislación laboral y de las presiones sexuales que sufren las trabajadoras, atrapadas entre la necesidad económica y el miedo a perder el empleo. ¿Qué deberían hacer? ¿Aguantar y callar? ¿Rebelarse?
La trama, que se desarrolla con gran eficacia a partir de un guion escrito por la directora marroquí junto a Delphine Agut, logra un excelente equilibrio entre emociones contenidas —e incluso ocultas—, la dureza de la situación que viven las protagonistas y los ecos opresivos de sus países de origen, así como la solidaridad que surge entre estas mujeres expatriadas, cada una con su propia personalidad y sus expectativas. A ello se suma la relación que se va forjando entre las cuatro protagonistas (a las que más adelante se une una abogada española interpretada por Itsaso Arana), todo ello captado con intensidad por el director de fotografía Tristan Galand. Al poner al descubierto esta amarga realidad bajo el sol español (Este me la injusticia, la explotación en nombre de la rentabilidad económica, con sus pequeños capataces abusivos y la complicidad tácita de las autoridades, el silenciamiento de la libre expresión y la estigmatización utilizada para perpetuar este sistema de sometimiento), la cineasta lanza un llamamiento a la resistencia y firma una obra profundamente humanista y feminista.
La más dulce ha sido producida por las francesas Lumen y Atelier de Production, y coproducida por Fasten Films (España), Mont Fleuri Production (Marruecos) y Mirage Films (Bélgica). Lucky Number se encarga de las ventas internacionales.
(Traducción del francés)
Galería de fotos 18/05/2026: Cannes 2026 - Strawberries
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