CANNES 2026 Quincena de los Cineastas
Crítica: 9 Temples to Heaven
por Fabien Lemercier
- CANNES 2026: Siguiendo a una familia en un periplo místico lleno de complicaciones, Sompot Chidgasornpongse firma una ópera prima muy refinada sobre los vínculos ritualizados de la existencia

“Vierte esta agua sobre los árboles de ahí fuera y te deseo buen viaje a los demás templos”. Con esta premisa, el tailandés Sompot Chidgasornpongse (habitual ayudante de dirección de Apichatpong Weerasethakul) construye en 9 Temples to Heaven, presentada en la Quincena de los Cineastas del 79.º Festival de Cannes, una insólita road movie familiar ambientada durante un único día muy especial, tan afilada como una navaja y tan ligera como una pluma, así como una búsqueda espiritual frustrada por los límites de la realidad. El director levanta metódica y pacientemente su brillante ópera prima a partir de un punto de partida sorprendente: a un hombre le han predicho que su anciana madre morirá si no completa un recorrido por nueve templos consecutivos, participando en sus ceremonias, rezos y ofrendas. Toda la familia se moviliza entonces para acompañarla en ese viaje.
“La mente y el cuerpo están profundamente conectados, pero no es fácil observar la mente: se mueve muy deprisa”. Son nueve personajes pertenecientes a tres generaciones distintas, repartidos en dos vehículos (con cambios de asiento durante el trayecto) y con motivaciones muy diversas para emprender esta peregrinación, quienes acompañan a la abuela (Amara Ramnarong) de una consulta con un venerable maestro a la siguiente, y todo ello bajo la dirección del hijo mayor, Sakol (Surachai Ningsanond). El propio hijo de este, Tor (Sompot Songkampol), un treintañero que ha acudido con su novia (Yada Karnjanisakorn), es el más escéptico y reticente de toda la expedición. Y muy pronto la anciana empieza a desfallecer. “Pero no podemos hacer esperar a Buda…”.
Recuerdos fugaces de un mundo en constante transformación, pequeños apartes que revelan fragmentos de las laboriosas vidas de los distintos personajes, una meditación en tiempo real sobre la cercanía de la muerte y las tradiciones religiosas —incluyendo su dimensión más mercantil— enmarcadas en impresionantes paisajes naturales… La película fluye a su propio ritmo, como el río de la vida, registrando las reacciones de unos protagonistas tan atrapados en su misión como la abuela lo está en su propio cuerpo. Sin embargo, un delicado sentido del humor impregna esta obra, que rehúye el dramatismo para centrarse en descifrar los vínculos familiares a través de multitud de pequeños detalles, poner en valor la naturaleza (el cielo, los numerosos animales, etc.) y sugerir con sutileza el tránsito hacia el más allá. Gracias a una puesta en escena muy variada y extraordinariamente controlada —especialmente en su uso del fuera de campo—, y magníficamente fotografiada por el director de fotografía francés Jonathan Ricquebourg, 9 Temples to Heaven revela a un cineasta de gran nivel desde su debut, aunque su inmersión en la confusión y la claridad exige del espectador una cierta apertura de miras.
9 Temples to Heaven ha sido producida por las tailandesas Kick the Machine Films y At A Time, y coproducido por E&W Films (Singapur), petit chaos (Francia) y Needle in the Haystack (Noruega). Playtime se encarga de las ventas internacionales.
(Traducción del francés)
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