Crítica: Siempre seré tu animal materno
por Marta Bałaga
- CANNES 2026: La película de Valentina Maurel tiene una energía seductora y trepidante y cuenta con unas protagonistas femeninas fantásticas

Hay algo agradablemente frenético en Siempre seré tu animal materno, la película de Valentina Maurel presentada en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes. Tiene algo de road movie, con personajes que van y vienen como si estuvieran bajo el efecto de alguna droga, pero casi sin desplazarse y sin una meta definida.
Esto es especialmente cierto para Elsa (Daniela Marín Navarro), que regresa a Costa Rica tras pasar unos años en el extranjero. Solía vivir en Europa y, según dicen algunos, desprecia todo lo que ve y a todos los que encuentra. Eso incluye a su madre, Isabel (Marina de Tavira), que atraviesa una crisis de identidad, y a su hermana pequeña (Mariangel Villegas), que cree en Dios y en los Illuminati, y afirma que se reserva para el matrimonio (aunque los espíritus la violan cada noche). Un recibimiento de lo más peculiar.
Podrían ser algunos de los mejores personajes femeninos de Cannes este año: completamente delirantes, exasperantes y divertidos. Están conectadas, pero en realidad no se conocen (ni se quieren) entre sí. Y tampoco se conocen a sí mismas. Elsa es la definición de estar a la deriva: a todas luces busca algo y está lista para un cambio, pero no tiene ni idea de cuál. Lo mismo ocurre con su hermana y su madre. Esta última también lidia con la reedición de su primer y probablemente mejor libro de poemas: su reacción es quitarse las bolsas de los ojos. Resulta hilarante y muy reconocible que nadie apruebe las elecciones de las demás. “Operarse la cara no es feminista”, le suelta Elsa a su madre y, sin embargo, es ella quien se acuesta con un tipo que aún tiene novia. Menudo lío.
Maurel es muy buena captando lo que se siente al estar perdida, tengas la edad que tengas. Es una sensación muy solitaria. La película muestra a mujeres que no encuentran consuelo en los roles sociales o que, como la madre de las chicas, tienen que reinventarse de nuevo cuando sus “obligaciones” han terminado. A medida que su obra olvidada vuelve a ser objeto de atención, repasa sus decisiones vitales y no está contenta con ellas. Por eso necesita su espacio, aunque las chicas claramente la necesiten a ella. Vuelve a centrarse en ser mujer, no en ser la madre de alguien.
Elsa acaba por darse cuenta al enfrentarse a esos poemas antiguos llenos de sexualidad, una sexualidad que probablemente ni siquiera había sospechado. Da la impresión de que el sexo le resulta fácil, aunque quizá sea una actitud impostada. Al fin y al cabo, las paredes le gritan la palabra “puta” allá donde va. Puede que sea simplemente una película sobre madurar y sobre darse cuenta de que las personas más cercanas ya han seguido adelante o han dejado de esperarte, y que la casa familiar está cerrada a cal y canto. Estás por tu cuenta, chica; siempre lo has estado.
Siempre seré tu animal materno es una coproducción entre Bélgica, Francia y México, a cargo de Wrong Men, Geko Films, Pimienta Films y Tres Tigres. Las ventas internacionales corren a cargo de Heretic.
(Traducción del inglés)
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