CANNES 2026 Quincena de los Cineastas
Crítica: Les Roches rouges
por Fabien Lemercier
- CANNES 2026: Bruno Dumont se va al sur y reinventa la "love story" con la lucha de clases como telón de fondo y a escala de la infancia en una película audaz y formalmente lograda

“Ya sabéis que está prohibido saltar desde las rocas”. De la misma manera que Géo, un niño de cinco años (una especie de hermano pequeño de El pequeño Quinquin y protagonista principal de su nueva película, Les Roches rouges, presentada como proyección especial en la Quincena de los Cineastas del 79.º Festival de Cannes), Bruno Dumont nunca tiene miedo de asumir riesgos. El cineasta, que deja atrás sus escenarios predilectos del norte, en la Costa de Ópalo, para trasladarse al Mediterráneo, no muy lejos de Italia (“el borde del mar cambia, así es el juego”), trasplanta allí con brillantez sus temas favoritos y afronta además una apuesta audaz: confiar todos los papeles principales a un conjunto de niños de la misma edad que Géo, todos ellos con un permiso prácticamente total para moverse bajo el sol del verano. Nos embarcamos así en un Romeo y Julieta de un género completamente nuevo, aderezado con una pizca de “malotes” en miniatura de clase popular (casas móviles y similares) frente a los hijos de las grandes villas.
Mini quads, mini motos… Al pie del viaducto donde se reúnen cada día, Géo (Kaylon Lancel), Rouben (Mohamed Coly) y Manon (Louise Podolski) están tan unidos como una piña; se dan chapuzones lejos de su pequeña ciudad, entre las corrientes y las olas que rodean unas enormes rocas a las que trepan para sentir la emoción de lanzarse al agua. Pero también se reparten el botín de sus incursiones por las colinas del interior, donde cometen pequeños robos (juguetes propios de su edad, gafas de buceo, etc.) en los coches abiertos de quienes están de picnic. El descarado Géo —lleno de tics— es el líder del simpático trío, y Manon es su novia, en toda la inocencia de su tierna edad (manos entrelazadas, abrazos donde refugiarse…). Pero un día, en el corazón de las rocas, aparece otro trío, procedente de “buenas familias”, formado por B (Alessandro Piquera), Do (Meryl Pires) y Eve (Kelsie Verdeilles). Entre esta última y Géo surge un flechazo tan tentador como peligroso…
Al trasladar al territorio de la infancia la trama clásica del amor aparentemente imposible entre dos representantes de clases sociales muy distintas, Bruno Dumont lleva a cabo un regreso cristalino a la esencia de las relaciones humanas, alimentado por silencios, miradas, gestos, diálogos minimalistas y situaciones anodinas que adquieren dimensiones épicas, llegando a veces a confrontaciones dignas de un western. Géo se adentra en esta situación como un elefante en una cacharrería, sin miedo a superarse a sí mismo, alterando el orden social y desafiando las barreras levantadas por la autoridad frente a quienes pretenden transgredir sus fronteras. Todo ello conforma un cuadro filosófico —el edén y el mundo— a escala liliputiense que Bruno Dumont moldea dentro de un envoltorio visual magnífico, aprovechando meticulosamente (“a la izquierda, a la derecha, arriba, abajo”) un decorado natural excepcional: la inmensidad del cielo y del mar, los trenes atravesando el viaducto, la carretera y la playa más abajo, el telón de fondo de las colinas verdes y, por supuesto, las rocas rojas y su poder evocador atemporal, tan eterno como la historia humana.
Les Roches rouges ha sido producida por la portuguesa Rosa Filmes y coproducida por las francesas Tessalit y Luxbox (que gestiona las ventas internacionales), la italiana Nightswim, la estadounidense Pulpa Films, la española Andergraun Films y la mexicana Sula Films.
(Traducción del francés)
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