CANNES 2026 Fuera de competición
Crítica: La Bataille De Gaulle : l’âge de fer
por Aurore Engelen
- CANNES 2026: Con la primera entrega de su díptico, Antonin Baudry se atreve con un relato épico que toma prestados tanto los códigos de la novela picaresca como los del cine de superhéroes

La Bataille De Gaulle: l’âge de fer, presentada fuera de competición en la 79.ª edición del Festival de Cannes, se perfila, contra todo pronóstico, como el gran blockbuster del certamen, en ausencia de aspirantes estadounidenses al título. Antes de dedicarse al cine, Antonin Baudry trabajó durante años en política, una experiencia que relató en 2010 en el cómic Quai d’Orsay, del que fue guionista. En 2018 estrenó su primer largometraje, El canto del lobo, un gran éxito tanto de crítica como de público, de modo que este díptico histórico de acción —un proyecto de una envergadura colosal dentro de la industria cinematográfica francesa— constituye apenas su segunda película. Estas cerca de cinco horas de ficción aspiran a revisitar un período relativamente breve de la vida del general Charles de Gaulle entre 1940 y 1944.
No hay en la cinta ningún regreso a la infancia ni a los años de juventud. Al comienzo del relato, de Gaulle (Simon Abkarian) aparece solo, bajo el fuego enemigo en vísperas del armisticio, y después en Londres tratando de fundar la Francia Libre. Sus primeros apoyos son un fontanero polaco, unos pescadores bretones y un sacerdote con sotana. Con el paso de los días acaba reuniendo una especie de ejército improvisado, su particular equipo de Vengadores, con el que se enfrenta primero a la capitulación del gobierno oficial y después al imperialismo estadounidense. Lejos de su país, de Gaulle comienza recuperando terreno en África, embarcándose en la guerra como si fuese una aventura. Más adelante, su visión estratégica —y el valor de sus tropas— se impondrá en la batalla de Bir Hakeim, una auténtica demostración de fuerza y una película dentro de la película que marca un punto de inflexión a mitad de la contienda. Paralelamente, la narración sigue a Fernand, un joven parisino que se une sin vacilar a la Resistencia.
Antonin Baudry encuentra un equilibrio singular: desmitifica la figura de de Gaulle al mismo tiempo que la engrandece. Entre todas las películas que podría haber hecho, decide no elegir una sola vía, y es que La Bataille De Gaulle : l’âge de fer es simultáneamente una película de aventuras, una película bélica y una película de superhéroes. O, más bien, sí toma una decisión: evitar el biopic tradicional y rechazar cualquier psicologización excesiva, dejando casi por completo en la sombra la vida privada del general, mostrado sobre todo en acción y solo de forma fugaz en sus momentos de duda. A ojos del mundo de la razón, encarnado por Churchill (con quien De Gaulle establece una relación fraternal que, con otro reparto, podría haber rozado incluso la bromance), tiene algo de Don Quijote o de soñador temerario. Pero aunque de Gaulle tiene la cabeza en las nubes, también mantiene los pies firmemente hundidos en el barro.
El guion no pide disculpas por su marcada virilidad, salvo por dos escasas concesiones en las que aparecen personajes femeninos. Quizá eso sea precisamente lo que transmite el visionado: no hay engaños ni falsas apariencias. Este díptico está concebido como un blockbuster y posee prácticamente todos los atributos formales del género, con la notable excepción de su reparto. El general heroico no es una figura intocable. Su determinación lo convierte en héroe, pero no lo inmuniza frente al ridículo, y el cineasta introduce ocasionalmente algunos momentos cómicos algo subrayados. Simon Abkarian consigue que olvidemos el mito para hacer emerger al personaje —sin dejar de ser heroico—, recurriendo con mesura a ciertas inflexiones características de de Gaulle (porque los rasgos distintivos, como el uniforme, importan) y componiendo así un héroe cinematográfico tan convincente como inesperado.
La Bataille De Gaulle : l’âge de fer irá seguida de La Bataille de Gaulle : j’écris ton nom, que se estrenará un mes más tarde en los cines franceses. Las dos películas están producidas por Pathé Films, TF1 Films Production, Logical Pictures - Logical Content Ventures, Ness Films, Auvergne-Rhône-Alpes Cinéma, Laurent Dassault Rond Point, Stags Participation II y la belga Beside Productions. Es también Pathé Films quien se encarga de las ventas internacionales y de la distribución en Francia.
(Traducción del francés)
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