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CANNES 2026 Competición

Crítica: The Man I Love

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- CANNES 2026: El drama musical de Ira Sachs, ambientado a finales de los años ochenta, intenta encontrar la verdad emocional que parece decidido a alcanzar

Crítica: The Man I Love
Rami Malek en The Man I Love

Hay algo intrigante, al menos sobre el papel, en ver a Ira Sachs adentrarse en el terreno del musical. Con The Man I Love, estrenada este año en la competición oficial del Festival de Cannes, el cineasta estadounidense se desplaza hacia un registro más teatral, mezclando melodrama queer, fantasía y números musicales en el retrato de un actor que se enfrenta a la enfermedad y a la mortalidad en el Nueva York de finales de los ochenta. Sin embargo, este experimento rara vez alcanza la verdad emocional que parece empeñado en lograr.

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Ambientada durante la era del sida, en una ciudad filtrada por la nostalgia y la estilización, la película sigue a Jimmy George (interpretado por Rami Malek), un actor teatral que afronta una dolencia potencialmente mortal mientras prepara la que puede ser su última gran actuación. A su alrededor orbitan antiguos amantes, amigos, colegas y nuevos conocidos, todos aparentemente atraídos por su gravedad emocional.

El problema es que Jimmy nunca llega a convertirse en la figura magnética que el guion da por sentada. Sachs y el coguionista Mauricio Zacharias lo sitúan una y otra vez como alguien irresistible (autodestructivo, vulnerable y carismático), pero la película tiene dificultades para demostrar por qué. Jimmy actúa de forma impulsiva, a menudo egoísta y, a ratos, inmadura, y aun así quienes le rodean siguen proyectando sobre él afecto y devoción con escasa justificación dramática. El resultado es una sensación de distancia más que de ambigüedad: en lugar de querer comprenderlo, uno termina observándolo desde lejos.

La interpretación de Malek hace poco por salvar esa distancia. El actor se entrega por completo a la volatilidad emocional de Jimmy, pero la ejecución a menudo cae en el manierismo. Los gestos se vuelven exagerados y los momentos de angustia se sienten excesivamente subrayados. Se trata de una interpretación inusualmente “externa”, que no deja de recordarle al espectador esa condición, en lugar de permitirle entrar en el personaje.

El reparto no sale mucho mejor parado. Tom Sturridge, Luther Ford, Rebecca Hall y Ebon Moss-Bachrach son intérpretes solventes, pero el registro exaltado de la película empuja a casi todos hacia la misma nota de intensidad teatral. Los personajes hablan, cantan y se emocionan de formas que sugieren profundidad sin necesariamente crearla.

En lo formal, The Man I Love ocupa un incómodo término medio. Presentada como una fantasía musical, a menudo parece más un collage de influencias que un ejercicio de género cohesionado. Aunque transcurre a finales de los años ochenta, buena parte de la estética (desde el vestuario hasta la atmósfera) evoca más bien una década anterior, lo que produce una sensación de época extrañamente difusa. La música domina la experiencia de visionado, a veces en exceso. Una secuencia particularmente desconcertante superpone “La bambola” de Patti Pravo con motivos clásicos inquietantes, creando un efecto que distrae más de lo que expresa.

A pesar de sus escasos 95 minutos de duración, la película a menudo se hace más larga de lo que debería. Las escenas se estiran más allá de su utilidad dramática, especialmente en una larga secuencia de cena en la que los comensales se turnan para interpretar canciones una tras otra. En lugar de construir un crescendo emocional, esta repetición drena la energía del conjunto.

Visualmente, la película se mantiene inesperadamente constreñida. Pisos, teatros, hospitales y clubes nocturnos conforman casi toda su geografía, lo que le confiere una intimidad propia de un drama de cámara que acaba volviéndose claustrofóbica. La fotografía de Josée Deshaies le aporta textura de vez en cuando, pero la puesta en escena permanece sorprendentemente estática.

Lo más frustrante es que la película confunde la declaración emocional con el impacto emocional. Una secuencia final en la que Jimmy confiesa detalles de su adicción y de su pasado sexual a su hijo pequeño a través de una grabación casera apunta a una honestidad devastadora, pero cae en algún lugar entre lo embarazoso y lo involuntariamente cómico.

The Man I Love aspira a ser una elegía melancólica sobre la interpretación, el deseo y la impermanencia. En cambio, con demasiada frecuencia da la impresión de ser una película que simula la emoción, en lugar de expresarla de verdad.

The Man I Love es una producción de SBS Films Productions (Francia), Assemble Media (Estados Unidos) y Big Creek Projects (Estados Unidos). mk2 Films se encarga de las ventas internacionales.

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(Traducción del inglés)


Galería de fotos 20/05/2026: Cannes 2026 - The Man I Love

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Ira Sachs, Rami Malek, Tom Sturridge, Luther Ford, Rebecca Hall, Ebon Moss-Bachrach
© 2026 Fabrizio de Gennaro for Cineuropa - fadege.it, @fadege.it

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