CANNES 2026 Semana de la Crítica
Crítica: The Station
por Marta Bałaga
- CANNES 2026: Sara Ishaq crea un oasis exclusivo para mujeres en una película abierta a todo el mundo, ambientada en un Yemen asolado por la guerra

En The Station, dirigida por Sara Ishaq y presentada en la Semana de la Crítica de Cannes, mujeres y hombres llevan vidas paralelas en un Yemen asolado por la guerra. La división es clara: “A medida que los hombres desaparecen en los campos de batalla, son las mujeres quienes mantienen cohesionada la sociedad”. La mayoría se reúne en una pequeña gasolinera en medio de la nada, que pronto se convierte en todo lo que necesitan. Es un lugar alegre donde pueden quitarse el velo, charlar y fumar shisha, como indica un cartel exterior bastante polémico: “Ni hombres, ni armas, ni política”. Allí se consigue todo lo demás, desde ropa hasta anticonceptivos prohibidos.
Claro que esa situación no puede mantenerse eternamente; pronto tendrán que esconder a un chico muy alto mientras algunos individuos sospechosos empiezan a hacer preguntas. El ejército necesita a todo el mundo, sin excepciones, y pone el ojo en muchachos de apenas 12 años. “¡Vais a convertiros en héroes!”, prometen. Algunos caen víctimas de ese discurso, como el hermano pequeño de Layal (Manal Al-Mulaiki). “Se burlan de mí por estar con las amas de casa”, dice exasperado, de modo que la guerra acaba resultando atractiva.
Ishaq, con raíces yemeníes y una trayectoria en el documental, se inspiró en un lugar real similar, pero su película trasciende un país concreto. En esencia, se trata de la continuación de esos cálidos dramas corales en los que mujeres de distintos ámbitos se reúnen para apoyarse mutuamente. Los noventa perfeccionaron el género: Donde reside el amor, Tomates verdes fritos o, algo más tarde, Los secretos de las Ya-Ya. Estos personajes (encarnados aquí en su mayoría por actrices no profesionales) forman una comunidad y discuten entre ellos, pero cuando las cosas se ponen difíciles, siempre se apoyan mutuamente.
Lo cual no significa que todas en este lugar sean amigas. Algunas mujeres conservadoras parecen alérgicas a las pequeñas libertades que aquí se disfrutan y se dedican a difundir la línea oficial. Todas tienen claro lo que está en juego: la guerra. Pero también se trata de encontrar un lugar donde poder ser una misma durante un tiempo y disfrutar de la vida cuando todo lo demás gira en torno a la muerte. El mundo fuera de las puertas de Layal, controlado por una banda criminal, es árido. Dentro, hay fogonazos de color. Estas mujeres no hablan de en qué bando están ni de cuántas personas han perdido. Eso queda para el otro lado.
Para mantener a su hermano a su lado, Layal tiene que pagar un precio muy alto. Sabe que eso solo sirve a corto plazo y que, cuando su hermana llegue con su acompañante, tendrán que encontrar una solución definitiva. Por suerte, no están solas. The Station arranca en tono esperanzador pero se va oscureciendo (como hemos dicho, no pueden permanecer dentro para siempre, y la violencia es una presencia constante). Aun así, la película confía de verdad en las mujeres y no aleja al público. Como esa pequeña gasolinera, está abierta a todo el mundo.
The Station es una coproducción entre Yemen, Jordania, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega y Catar, producida por Screen Project A Ta Films Company y Georges Films, y coproducida por One Two Films, Keplerfilm y BarentsFilm. Las ventas internacionales corren a cargo de Paradise City Sales.
(Traducción del inglés)
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