CANNES 2026 Quincena de los Cineastas
Crítica: Low Expectations
por Jan Lumholdt
- CANNES 2026: Las vertientes más oscuras y más ligeras de la depresión se retratan en la ópera prima del noruego Eivind Landsvik, que debería suscitar un entusiasmo notable

Con cinco primeras películas procedentes de tres continentes en la 79.ª edición del Festival de Cannes, los programadores de la Quincena de los Cineastas difícilmente habrían podido evitar incluir a Noruega entre ellas. De hecho, y con cierta ironía a la vista del título, Low Expectations, de Eivind Landsvik, representa un territorio cinematográfico que actualmente goza de un notable y entusiasta reconocimiento.
Dicho esto, se sabe que ciertos estados depresivos afloran en el norte de Europa, como se ha visto con frecuencia en su cine a lo largo de la historia. Uno se pregunta dónde estarían Bergman o Kaurismäki sin su angustiosa melancolía. Casi se ha convertido en una marca nórdica, como los muebles suecos o los pasteles daneses: ese blues nórdico que lleva casi un siglo consolidándose en festivales como este.
La historia de depresión de Landsvik se centra en Maja (interpretada por Marie Ulven, también conocida como la artista musical girl in red, en su debut como actriz), una veinteañera sombría que ha perdido el rumbo de su prodigiosa carrera musical y ha vuelto a vivir con su madre, Anita (Tone Mostraum), quien le consigue a Maja un empleo temporal como asistente en el colegio en el que ella da clases. Un par de alumnos, especialmente Aida (Embla Berntsen), reconocen a la estrella de Instagram con millones de seguidores y se quedan entre perplejos y deslumbrados. Sus compañeros docentes, entre ellos Johannes (el habitual de Cannes Anders Danielsen Lie) y Oscar (la promesa del stand-up Snorre Kind Monsson), intentan invitar a Maja a conversaciones estimulantes sobre el impacto del clásico criminal de Michael Mann, Heat, con poco éxito. Su principal preferencia es tumbarse en el sofá de su madre, como un frágil amasijo de despojos millennial.
Low Expectations resultará familiar para los admiradores de Joachim Trier, Dag Johan Haugerud y otros ilustres compatriotas y, dada la ambientación escolar, de la serie Skam. Landsvik se antoja una incorporación de lo más bienvenida a sus filas. Su paleta es rica en matices e incluye momentos cálidos, luminosos y desternillantes (una escena en torno a una tarjeta de cumpleaños para el conserje inmigrante del centro es de las más divertidas del año, con unas réplicas exquisitas de la inimitable Helene Bjørneby; también hay una secuencia memorable en una tienda de ropa digna de Larry David). Esta representación de los dolores, los placeres y una posible redención podría aportar una clave sobre el posible secreto del actual éxito de Noruega.
En su corto de 2023 seleccionado en la competición de Cannes, Tits (sí, una de sus obras comparte título con una canción de Sparks), ya podía apreciarse el tono tierno y discreto de Landsvik, que aquí se calibra con gran acierto para el largometraje. El talento interpretativo brilla de principio a fin, con Ulven llevando el papel principal a la perfección. Su rostro muestra y oculta todas las expresiones según se requiere. Cabe esperar con interés alguna futura incursión ocasional en la interpretación por su parte, más piezas como esta de Landsvik y un futuro prometedor para Maja. Y, francamente, hay mucho aquí que apunta exactamente en esa dirección. Así que, a partir de ahora, las expectativas son altas.
Low Expectations es una producción de la noruega Maipo Film, coproducida por la danesa Snowglobe. Las ventas internacionales corren a cargo de Salaud Morisset.
(Traducción del inglés)
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