Crítica: Victorian Psycho
por Veronica Orciari
- CANNES 2026: La endiabladamente entretenida comedia de terror gótica de Zachary Wigon se ve realzada por la interpretación deliciosamente desquiciada de Maika Monroe y unos excelentes decorados

Presentada durante los últimos días del Festival de Cannes como parte de la sección un Certain Regard, Victorian Psycho, dirigida por Zachary Wigon, es definitivamente uno de los placeres culpables de la selección de este año. Basada en la novela de la autora española Virginia Feito, la película mezcla las clásicas novelas victorianas, como Jane Eyre y Cumbres borrascosas, con historias de asesinatos marcadas por la pobreza, como sugiere el título, que remite a American Psycho de Bret Easton Ellis y a su posterior adaptación cinematográfica de 2000, dirigida por Mary Harron.
En 1858, la joven institutriz Winifred Notty (interpretada por la actriz estadounidense Maika Monroe) llega a la apartada mansión Ensor House. Allí vive la familia Pounds, compuesta por el señor Pounds (Jason Isaacs), su esposa (Ruth Wilson) y sus dos hijos, Andrew (Jacobi Jupe) y Drusilla (Evie Templeton). Con el paso del tiempo, empiezan a suceder cosas extrañas y descubrimos que Winifred alberga una serie de perversiones que alterarán la vida relativamente anodina de la mansión.
La institutriz choca cada vez más con sus anfitriones y solo entabla amistad con la enfermera de la familia, Sarah Lamb (Thomasin McKenzie). Tras una serie de giros, descubrimos que la psicosis de Winifred Notty obedece a varias causas y que ya es demasiado tarde para afrontar el trauma, pues este ha derivado en un frenesí homicida.
Lo que hace que la película de Wigon resulte tan sumamente disfrutable son elementos como el diseño de producción de Jeremy Reed y el montaje de Dustin Chow y Lance Edmands. De hecho, la historia fluye con una facilidad pasmosa y cada composición logra construir tensión. El guion es genuinamente divertido y hay múltiples momentos en los que el absurdo de los acontecimientos provoca carcajadas incontrolables en la sala. En un momento, Victorian Psycho resulta repugnante; al siguiente, es pura comedia. A ratos asusta y mantiene al público pegado a la butaca, y al siguiente parece un clásico drama de época británico para una tarde de domingo.
Maika Monroe, una auténtica “scream queen” (como se denomina popularmente en la industria), se muestra totalmente cómoda en la piel de Notty, acento incluido. Tras protagonizar títulos como It Follows y Longlegs, probablemente se lo haya pasado en grande con este personaje a medio camino entre la comedia y el horror. El resto del reparto está igual de bien elegido, y el equilibrio entre el terror y el humor se mantiene de forma constante.
Victorian Psycho es más una pieza de entretenimiento que una película que se tome demasiado en serio, y eso resulta refrescante. Se tocan temas de feminismo y lucha de clases, pero siempre de forma insinuada, nunca excesivamente explicados. Queda en manos del público entrar en el juego y desentrañar sus capas ocultas de significado. De lo contrario, el largometraje puede disfrutarse simplemente como una experiencia cinematográfica trepidante y entretenida. Al fin y al cabo, el trabajo de Zachary Wigon no pide ser tomado demasiado en serio y, aun así, permite que los temas que caracterizan el libro afloren con sutileza, dando como resultado una película capaz de seducir por igual a espectadores despistados y a audiencias más exigentes.
Victorian Psycho es una coproducción entre Reino Unido y Estados Unidos, producida por la británica Anton Capital Entertainment (que también gestiona las ventas internacionales) y las estadounidenses Anonymous Content y Traffic.
(Traducción del inglés)
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