Crítica: Sorry for the Genocide
por Camillo De Marco
- El documental de Theodora Shandé y Matteo Sant’Unione sobre las masacres de los colonizadores alemanes a principios del siglo XX en Namibia supone un paso en el camino hacia la reconciliación

“A la luz de la responsabilidad histórica y moral de Alemania, pediremos perdón a Namibia y a los descendientes de las víctimas. A partir de ahora nos referiremos oficialmente a estos acontecimientos por lo que realmente fueron: un genocidio”. Quien pronuncia estas palabras es el entonces ministro alemán de Asuntos Exteriores, Heiko Maas, que el 28 de mayo de 2021 anunció un acuerdo que incluía ayudas financieras por valor de más de 1.100 millones de euros durante un período de 30 años destinadas a infraestructuras y al desarrollo de Namibia. Sin embargo, según los activistas, esas ayudas no bastan para reparar el sufrimiento causado. Las masacres perpetradas por los colonizadores alemanes a comienzos del siglo XX, en las que murieron decenas de miles de personas de los pueblos herero, namas, san y damara, así como las consecuencias de ese trauma transgeneracional, que aún hoy siguen haciéndose sentir, constituyen el eje central del documental Sorry for the Genocide, que se ha estrenado a nivel mundial en el Doxumentale de Berlín.
El documental, dirigido por Theodora Shandé y Matteo Sant’Unione, junto con Elmarie Kapunda y Lisa Ossenbrink, adopta un enfoque abierto que da cabida a múltiples puntos de vista y perspectivas. A lo largo de los años se han realizado diversas películas sobre los crímenes del colonialismo alemán en la actual Namibia. Además del reciente documental sobre los herero, de Kate Schoenbach, centrado en Veraa Katuuo, una de las principales figuras de la lucha internacional por el reconocimiento del genocidio de los pueblos herero y nama, en 2023 se presentó en la Berlinale Measures of Men, de Lars Kraume, mientras que Morenga, de Egon Günther, fue la primera película que volvió a situar esta cuestión en el centro del debate tras el Informe Whitaker de la ONU, que rescató aquel genocidio del olvido.
Shandé es la fundadora de Wave In Motion, una productora multimedia especializada en animación 3D, videografía, fotografía y marketing, y ese dinamismo y frescura contemporáneos constituyen una de las principales virtudes de Sorry for the Genocide. La película revela las múltiples dimensiones del tema a través de las voces de líderes tradicionales, académicos, familias germanonamibias y descendientes de las comunidades afectadas, sin necesidad de recurrir a un narrador o a una voz en off. “Reconocer algo empieza por decir la verdad. Y creo que todavía no hemos llegado a ese punto”, afirma Sima Luipert, activista por los derechos humanos y sociales y vicepresidenta del Comité Técnico sobre el Genocidio Nama. Su bisabuela estuvo internada en campos de concentración como Shark Island y Okawayo. “Ni siquiera nos enseñaron que aquí tuvo lugar un genocidio. Se perdió la cohesión familiar, el acceso a la tierra, los nombres, la lengua y la cultura”. Por su parte, Laidlaw Peringanda, fundador del Museo del Genocidio de Swakopmund, critica el acuerdo de reconciliación entre Namibia y Alemania, del que, en su opinión, los colonos blancos son los únicos que obtienen un beneficio real: “La gente dice que debemos intentar perdonar lo que ocurrió en el pasado, pero no comprende nuestro sufrimiento emocional”.
El excelente montaje de Daniela Schramm Moura alterna las durísimas imágenes de archivo de las atrocidades cometidas con numerosos testimonios directos: Gaos Juliane Gawa!nas, la única mujer que lidera la comunidad damara; Mutjinde Katjiua, jefe tradicional del pueblo herero, además de zoólogo y botánico; Charles Eiseb, negociador de las reparaciones por el genocidio; Rupert Hambira, teólogo y descendiente de supervivientes del genocidio herero que encontraron refugio en Botsuana; el sociólogo Ellison Tjirera y el analista político Marius Kudumo. Muchas de las entrevistas se desarrollan en lugares de enorme carga histórica, como junto a las tumbas sin identificar de las víctimas o en Shark Island, antiguo campo de concentración convertido hoy en destino turístico, una dramática contradicción que la fotografía de Stefan Heilmann pone especialmente de relieve. Todos estos testimonios conforman un retrato de cómo los pueblos indígenas de Namibia desarrollaron durante miles de años una cultura extraordinariamente rica por su diversidad y singularidad, antes de la llegada de las potencias coloniales europeas. Este documental supone un paso más en el camino hacia la reparación y la sanación.
Sorry for the Genocide ha sido producida por Wave In Motion, en coproducción con cineMars y la compañía namibia Obsessive Media.
(Traducción del italiano)
¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.
















