Crítica: Żejtune
por Olivia Popp
- El reconfortante drama de Alex Camilleri sigue a una mujer maltesa frustrada por estar atrapada en el pasado del país mientras poco a poco aprende a amar la tradición

“Creo que los buenos se casan y los listos se largan de aquí”, dice Mar, una joven que encara los restos de su vida en Malta, decidida a vender todo lo que poseía su madre fallecida y largarse de allí. Sin embargo, en la cinta del cineasta maltesestadounidense Alex Camilleri, Żejtune, le espera un periplo que la llevará por todo el país, en busca de tres parcelas de terreno a partir de un críptico papel que se ha convertido en su herencia. Tras su estreno mundial a comienzos de este año en el Festival de Göteborg, Żejtune tuvo su estreno norteamericano en la competición narrativa internacional de Tribeca, donde se alzó con el premio al mejor guion (Camilleri escribió, dirigió y montó la película).
El primer largometraje de Camilleri, Luzzu, se estrenó en la competición World Cinema Dramatic de Sundance en 2021, y fue la candidata de Malta a los Oscar. Fiel al espíritu de aquella película, el director vuelve a contar con las protagonistas Michela Farrugia (Mar) y Frida Cauchi (que interpreta a la hermana de su madre, Annette), y además trabaja con un actor no profesional que se adueña de cada escena: Nenu Borg (Nenu), un vivaz intérprete real de la música folclórica maltesa conocida como għana. Como descubrimos, este tipo de música combina pasajes instrumentales con un estilo de canto de garganta forzada y recurre a diversas tradiciones poéticas y en prosa para dar lugar a distintas variantes.
Es precisamente el għana lo que Nenu, un hombre descarado y carismático (aunque algo políticamente incorrecto), presenta a la escéptica Mar, horrorizado de que esta considere Malta un lugar anticuado y sin oportunidades. Al aceptar acompañarla en la búsqueda de las parcelas, Nenu va consiguiendo que Mar aprecie poco a poco unas tradiciones que nunca comprendió, mientras aprende a participar en actuaciones de għana. Juntos, el dinámico dúo emprende una especie de road movie en el pequeño coche rosa de reparto de la floristería de su madre.
Farrugia sostiene con aplomo el personaje de Mar, cuya personalidad se subraya visualmente con su ropa holgada, mayoritariamente negra, y con un característico gesto entre mueca y media sonrisa. Sin embargo, a medida que se adentra en el rural maltés, el viento empieza a azotarle el cabello y su ropa ondea, mientras su fachada de hormigón se agrieta poco a poco. Incluso el paisaje seco, de tonos ocres, parece exuberante, con la rotunda terrenalidad del lugar insuflando vida a la puesta en escena. La película se vuelve más colorida gracias a su música maltesa, acompañada por una partitura instrumental de cuerda pulsada, con predominio del arpa, compuesta por Jon Natchez.
Mientras un autobús turístico recorre un rural inmaculado llevando a ruidosos visitantes que apenas respetan la tierra, ambos protagonistas se enfrentan cada vez más al cambio que se apodera del país, y en gran medida no para bien. Poner el acento en la tradición puede implicar la ausencia de contratos oficiales y la confianza en la transmisión oral, en la que Nenu cree, pero el mundo tal como lo conocen está siendo invadido por fuerzas globalizadoras que no se preocupan por la preservación de la cultura. Sin embargo, Żejtune deja claro que preservar no significa negarse en redondo a cambiar. Más bien, significa honrar una historia que quizá no entiendas o que ni siquiera sepas que llevas dentro, y apreciarla como apreciarías algo que has conocido toda la vida.
Żejtune es una coproducción entre Malta, Alemania y Catar, producida por Pellikola, Noruz Films y Solari Productions, en coproducción con One Two Films y ZDF/Das kleine Fernsehspiel, en colaboración con Arte, y en asociación con Films Boutique y Nizza Films. Films Boutique también se encarga de las ventas internacionales de la película.
(Traducción del inglés)
¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.

















