Crítica: Days of Wonder
por Camillo De Marco
- La cineasta finlandesa Karin Pennanen convierte la herencia de un tío solitario en un diálogo cinematográfico entre vivos y muertos, ahondando en una libertad artística vivida en los márgenes

Markku era el tío favorito de Karin Pennanen cuando era niña. Jugaba con ella, hacía trucos de magia y le enseñaba a amar el arte. Pero cuando Karin tenía once años, Markku desapareció tras una puerta que no volvería a abrirse hasta treinta y cuatro años después.
Cuando su tío falleció en 2021, Karin entró en su casa por primera vez desde su infancia y descubrió un mundo oculto: miles de pinturas, collages, composiciones musicales, cintas de vídeo, diarios de audio y notas sobre cómo hacer películas. Markku había estudiado en la Academia Sibelius y en la Academia de Bellas Artes, pero había abandonado ambos estudios. Pasó su vida repartiendo periódicos por las noches y creando arte solo para sus propios ojos. Un genio solitario que dedicó décadas a construir un archivo monumental destinado a desaparecer tras su muerte.
Days of Wonder es el primer largometraje de la directora finlandesa, que ganó el premio al Mejor Documental en la última edición del Festival Black Nights de Tallin y fue seleccionado en la sección Close Up del Bergamo Film Meeting. Pennanen aborda su material como una interlocutora más que como una arqueóloga. Markku había grabado todas sus llamadas telefónicas y dejado reflexiones sobre el cine: qué hace que un personaje sea real, cómo construir una narrativa. Es como si hubiera preparado la película que otros acabarían haciendo sobre él. Su sobrina asume el reto e inicia un diálogo póstumo con él, que se desarrolla en varios niveles: verbal, cuando ella responde directamente a sus grabaciones; visual, cuando utiliza sus obras para comentar o completar lo que él había dejado inconcluso; y conceptual, cuando reflexiona sobre el significado de la creación artística a través de sus propias prácticas cinematográficas.
El montaje de Markus Leppälä avanza a modo de collage, técnica predilecta de Markku, que recortaba imágenes de los periódicos que repartía para componer mosaicos. Pennanen adopta ese mismo método: fragmentos de Super 8, VHS, vídeo digital y material de archivo se superponen sin jerarquía cronológica. El resultado es una película estratificada, que no intenta explicar a Markku, sino hacerlo emerger a partir de las huellas que dejó.
El desafío ético es evidente: hacer público lo que un hombre quiso mantener en privado. Markku había diseñado enormes ventanas en su casa-taller para sacar cuadros de gran formato; quizá imaginaba mostrarlos, pero nunca lo hizo. Su sobrina decide hacerlo por él, consciente de que esta elección puede interpretarse como un acto de amor o como una traición. La película oscila entre ambas lecturas sin resolverlas.
La escena en la que interviene la médium, un recurso didáctico en una película que por lo demás evita las soluciones fáciles, resulta un tanto decepcionante, pero el trabajo sonoro de Ville Katajala, que transmite la densidad del mundo interior de Markku a través de sus composiciones y grabaciones de voz, es innegablemente interesante. El actor Martti Suosalo lee el último correo electrónico que Markku no logró enviar, un texto desgarrador que convierte el lienzo en blanco —un elemento recurrente en la película— en la frontera entre la vida y la muerte, así como en un punto de encuentro donde el tío y su sobrina pueden reunirse de nuevo.
Days of Wonder plantea preguntas sobre el precio de la libertad artística: Markku vivía al margen, pero ¿era libre o era prisionero de su propia soledad? La directora se abstiene de juzgar y, en su lugar, observa con afecto a un hombre que eligió crear sin esperar reconocimiento, en una época en la que el valor del arte se mide por su visibilidad. La película es una resurrección espiritual, no física, ya que devuelve la voz a quien eligió el silencio.
Days of Wonder es una producción de Avanton Productions (Finlandia), en coproducción con Good Company Pictures (Dinamarca) y Mechanix Film (Noruega).
(Traducción del inglés)
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