Crítica: Christiania
- El documental de Karl Friis Forchhammer no solo es un colorido retazo de la historia cultural danesa, sino también un recordatorio provocador de que aún son posibles visiones alternativas de comunidad

Christiania, de Karl Friis Forchhammer, presentada en la competición principal del CPH:DOX, ofrece un retrato histórico y una reflexión sobre uno de los experimentos sociales más duraderos de Europa. La ciudad libre de Christiania, fundada en 1971, cuando un grupo de jóvenes idealistas ocupó unos cuarteles militares abandonados en Copenhague, ha existido durante mucho tiempo a medio camino entre el sueño utópico y el quebradero de cabeza político. Medio siglo después, la comunidad sigue siendo un poderoso símbolo de democracia radical, vida en común y resistencia a las estructuras dominantes. La película de Forchhammer acomete (sin florituras ni edulcorantes) la ambiciosa tarea de destilar estos 50 años de mito, conflicto y reinvención en un relato cinematográfico coherente.
Sobre el papel, la ambición es abrumadora. La historia de Christiania incluye comunas hippies, sectas religiosas, drogas, disputas internas y choques con el Estado danés. Sin embargo, el documental evita convertirse en un farragoso catálogo de hechos gracias a un guion afilado y un montaje hábil (a cargo de Michaeal Aaglund) que dotan a la película de un claro hilo conductor. En lugar de limitarse a relatar la cronología de la comuna, Forchhammer articula la historia en torno a una pregunta central sobre la tolerancia: ¿hasta dónde puede una sociedad estirar sus ideales antes de que empiecen a volverse en su contra?
La estrategia visual del documental desempeña un papel clave para mantener ese enfoque. Recurriendo a un archivo vasto y hasta ahora poco explotado dentro de la propia Christiania, Forchhammer construye un vibrante collage de fotografías, películas caseras y grabaciones que devuelven a la vida las primeras décadas de la comuna. Estos fragmentos de archivo se entretejen con fluidez con secuencias animadas que rellenan huecos narrativos y capturan anécdotas surrealistas que han pasado a formar parte del folclore de Christiania (desde historias de residentes excéntricos hasta la atmósfera casi mítica que rodeó los años formativos de la comunidad).
El juego entre la animación y el material de archivo resulta especialmente eficaz. Más que un adorno estilístico, los pasajes animados funcionan como una prolongación imaginativa del archivo, evocando recuerdos y mitos que no pueden documentarse visualmente. Esta técnica confiere a la película una cualidad casi de cuento, al tiempo que preserva un sentido de autenticidad histórica. También refleja el espíritu caótico de la propia Christiania: un lugar donde el mito y la realidad siempre han coexistido.
Más allá de su inventiva estética, Christiania resulta cautivadora porque se niega a romantizar su objeto de estudio. La película reconoce el idealismo de la comuna, pero también afronta los capítulos más oscuros de su historia. El auge del crimen organizado en torno al comercio de hachís, los conflictos internos en torno a la famosa Pusher Street y la presión persistente de las autoridades danesas complican el relato utópico. En última instancia, estas tensiones constituyen la auténtica columna vertebral de la película.
En el núcleo del documental de Forchhammer encontramos el concepto de democracia por consenso, el proceso de toma de decisiones que aún rige hoy en Christiania. A través de imágenes de reuniones de residentes y testimonios de habitantes veteranos, la película ilustra lo desconcertante y laborioso que puede ser este sistema, pero también revela su sorprendente resiliencia: un recordatorio de que la democracia, incluso en sus formas más caóticas, depende de la voluntad de personas con visiones radicalmente distintas de seguir negociando entre sí.
En última instancia, Christiania funciona tanto como crónica de un lugar singular como reflexión más amplia sobre la fragilidad de los ideales democráticos. Al revisitar la improbable supervivencia de la comuna, Forchhammer sugiere que los experimentos imperfectos de libertad aún pueden encerrar lecciones para unas sociedades cada vez más divididas entre la tolerancia y el control.
Christiania es una producción de la danesa Tambo Film.
(Traducción del inglés)
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