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CPH:DOX 2026

Crítica: Open My Mind

por 

- El cineasta suizo Marcel Wyss se adentra en la terapia asistida con psicodélicos en un documental que combina investigación y ensayo personal

Crítica: Open My Mind

El director suizo Marcel Wyss ha realizado documentales sobre su relación con su hermano, que murió a consecuencia del consumo de heroína (After the Fall, de 2005), y sobre la cocaína en la sociedad moderna (Work Hard Play Hard, de 2012). En Open My Mind, que acaba de tener su estreno mundial en la sección SCIENCE de CPH:DOX, se pone delante de la cámara y examina su propia experimentación con sustancias psicodélicas con un propósito terapéutico.

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A sus cuarenta y tantos años, Wyss está en proceso de separarse de su esposa, con sus hijas preadolescentes deseando que fuera “más feliz” y “más espontáneo”. Su tío, adicto a la heroína, se suicidó y escribió en su nota de despedida “Fueron las drogas”, y desde la muerte de su hermano, Wyss ha desarrollado un miedo a la muerte que se ha manifestado como hipocondría, algo que pesa especialmente sobre su mujer. No tiene nada concreto: acude a terapia individual, además de la de pareja, y no tiene un diagnóstico, pero se siente apagado, constreñido y con miedo a perder el control. En otras palabras, nada fuera de lo común para un hombre europeo de clase media y de mediana edad.

Tras las políticas de Nixon que frenaron la investigación terapéutica con psicodélicos, en los últimos años sustancias como el LSD, la psilocibina, la mescalina y la ayahuasca han vuelto a ser objeto de estudio en psicología. Suiza es líder en este campo desde que introdujo en 2014 leyes que permiten este tipo de terapia. Sin embargo, esta investigación está estrictamente controlada y, como explica el psiquiatra Peter Gasser, el tratamiento con LSD se reserva a pacientes con trastornos difíciles, como depresión, traumas y TEPT. Quienes simplemente quieren mejorar su vida deben buscar otras vías.

Wyss se somete a una prueba con mescalina en Basilea, consulta con un amigo que practica la microdosificación de LSD y setas alucinógenas, toma ácido fuera de Suiza, en un entorno grupal controlado con un guía, y finalmente participa en una ceremonia de ayahuasca en Ecuador.

Su propia voz en off nos guía por esta estructura híbrida entre la investigación y el ensayo personal. Los segmentos animados de Lorenz Wunderle son elegantes ilustraciones de estilo cómic utilizadas para transmitir estados mentales fragmentados, y resultan más bien simbólicos a la hora de plasmar las conclusiones de Wyss, así como la apertura de su mente, en lugar de buscar que la película resulte “lisérgica”. Cuando vemos a Wyss bajo los efectos de la mescalina en Basilea, la película se contiene en lo estilístico: está filmada de forma clásica (además del propio cineasta, figuran como directores de fotografía David Röthlisberger y Andreas Pfiffner), con un ligero ángulo oblicuo, pero la diseñadora de sonido Lara Wedekind añade un eco, y su forma de hablar y de vivir lo que siente resulta reconocible para cualquiera que haya tenido experiencias con psicodélicos. Incluso la ceremonia de ayahuasca se trata con relativa sobriedad, mediante planos borrosos y cortes entrecortados de la montadora Katharina Bhend. La banda sonora de Mirjam Skal comparte esa misma atmósfera contenida.

El estilo refleja con acierto el enfoque autobiográfico: incluso después de todos los experimentos (la película tardó tres años en realizarse), Wyss sigue aferrándose al control. Dice que su mayor problema es soltarse y que uno puede tener tantas experiencias psicodélicas como quiera, así como “hallazgos” e “iluminaciones”, pero lidiar con la salud mental es un trabajo para toda la vida. La terapia asistida con estas sustancias puede contribuir a ese objetivo, pero no deja de ser una herramienta (en cierto modo, como la propia película), que resultará reconocible para la mayoría de hombres de mediana edad que atraviesan diversas crisis, así como para sus familias y amigos.

Open My Mind es una producción de la suiza Lomotion AG, que también gestiona los derechos internacionales, coproducida por SRF.

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(Traducción del inglés)

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