Crítica: 9 Lunas
por Alfonso Rivera
- Patricia Ortega abraza la feel-good movie queer con una historia que abre nuevos caminos a la diversidad sexual y a los posibles modelos de masculinidad, alejados del estereotipo rancio y tóxico

En 1994 una comedia norteamericana, comercial y tontorrona titulada Junior consiguió, a base de explotar el morbo y la curiosidad, gran rédito en la taquilla gracias al gancho de ver a un macho alfa como el coloso austríaco Arnold Schwarzenegger lucir barriga de embarazado. Ahora otra película también aborda el tema de un hombre encinta, pero desde una óptica más moderna, sensible y alegremente queer: 9 Lunas, el último trabajo de la directora Patricia Ortega (Mamacruz), que participó en el 29.° Festival de Málaga, fuera de concurso, y se estrena este 3 de julio en España, distribuida por Caramel Films.
El argumento de esta cinta es obra de la cineasta venezolana, el guionista José Ortuño y el productor Olmo Figueredo González-Quevedo y narra la historia de Ángel, joven entrenador cuyo mundo da un vuelco inesperado cuando empieza a vomitar, acude al hospital y recibe una noticia que le deja atónito: está embarazado. Pues él es un hombre en proceso de transición y deberá enfrentarse a una decisión que pondrá a prueba su identidad, sus sueños y la manera de entender su propia masculinidad.
Con esta idea, cuanto menos sorprendente, Ortega (que abordó la intersexualidad en 2018 con Yo, imposible) ha levantado un canto a la demolición de fronteras identitarias y a favor de la pluralidad en su máxima expresión, alejada siglos de los postulados más estrictos del heteropatriarcado. Y lo hace amando locamente a sus personajes, a los que mira con su cámara desde la mayor de las ternuras, empatía y comprensión. Una comprensión que, a pesar de los giros que atesora el guion, recibe su protagonista, al que da vida el actor trans Zach Gómez-Rolls.
Y es que la familia y su apoyo a prueba de bombas es el motor que hace avanzar un film que peca de una factura a veces feísta que le emparenta con productos televisivos de sobremesa. Además, 9 Lunas resulta más interesante por las ideas que expone –como la de que no hay una única manera de ser hombre– que por su desarrollo, un tanto atropellado y confuso –la primera visita al ginecólogo encarnado por Fernando Guallar es un claro ejemplo–.
Eso lo que quita valor a una película alegre y feliz que camufla su activismo en pro de la diversidad y la educación de la mirada ajena bajo varias capas de dulzura, humor y emoción, a la vez que esgrime súper orgullosa su condición comercial. Esa que intentará, justo en este mes que se celebra el orgullo LGTBIQ+, atraer a un público mayoritario, también animado por un reparto con rostros amigos como los de los intérpretes María León, Kiti Mánver o el gran Jorge Sanz, que logra con su papel de macho de otro tiempo deconstruyéndose, girando hacia la tolerancia, arrancar al público las mayores carcajadas de la función.
9 Lunas es una producción de las españolas La Claqueta PC, La Cruda Realidad y Amania Films y la belga Menuetto. De sus ventas internacionales se ocupa Latido Films.
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