Crítica: Il dio dell’amore
por Camillo De Marco
- Il film di Francesco Lagi è uno studio delle relazioni amorose che si chiude come un cerchio, in cui lo spettatore si perde volentieri grazie alla bravura del cast corale

Il dio dell’amore, de Francesco Lagi, presentada en el BIF&ST y en cines italianos desde el 26 de marzo de la mano de Vision Distribution, constituye un estudio de las relaciones sentimentales en forma de encantadora comedia romántica circular que no se parece a ninguna de las comedias del género producidas en Italia en los últimos tiempos. Se asemeja más bien a esas irresistibles comedias francesas sobre crisis existenciales, malentendidos e historias entrecruzadas en las que suele aparecer Vincent Macaigne. Sin embargo, la película en la que Lagi se ha inspirado, actualizándola al tercer milenio —aunque sin declararlo— y suavizándola, es sin duda la obra maestra de Max Ophuls, La ronda (basada en la pieza teatral homónima de Arthur Schnitzler, tachada en su día de pornográfica), premiada en 1950 en la Mostra de Venecia por su guion.
En la película de Ophuls —reinterpretada por Roger Vadim en 1964— hay un narrador, o mejor dicho, un maestro de ceremonias, que anuncia al público que asistirá a varios episodios “del infinito vals del amor”. Lagi, en cambio, ha confiado este papel al poeta romano Ovidio, autor de grandes obras elegíacas de temática erótica, aportando así un refinado toque mitológico al conjunto. Al inicio del largometraje vemos al literato de la época augustea (Francesco Colella) paseando entre los Foros de la Roma contemporánea, vestido con un traje de lino blanco, explicando a los espectadores que “el amor nunca se detiene; atraviesa a todos”. Ovidio cuenta que el dios del amor, Cupido —o Eros para los griegos—, nació de la infidelidad de Venus, esposa de Vulcano, con Marte.
De infidelidades hay muchas en Il dio dell’amore. Resulta imposible detallar todas las conexiones y relaciones entre los ocho protagonistas, que finalmente se cierran como un círculo. Bastará decir que la periodista de sucesos Ada (Isabella Ragonese) descubre que está embarazada, pero no de su marido Filippo (Vinicio Marchioni), profesor de arte en la academia y amado por la joven estudiante Silvia (Chiara Ferrara), quien a su vez se siente atraída por la cirujana cardíaca Arianna (Anna Bellato). Esta, tras 16 años de convivencia y una hija en común, siente que ya no ama a su pareja, la psicoanalista Ester (Vanessa Scalera), cuyo paciente Jacopo (Enrico Borello), conductor de autobús, está completamente desorientado y continúa acosando a su ex Arianna (Benedetta Cimatti), maestra de primaria que ahora sale con Pietro (Corrado Fortuna), músico de la orquesta de la Ópera de Roma y antiguo compañero de colegio de la mencionada Ada, con quien tuvo un encuentro ocasional. Y así se cierra el círculo.
No sabemos si estos personajes son víctimas de los caprichos de un dios imprevisible y travieso o simplemente de sus propias neurosis, inseguridades, impulsos eróticos y emociones, pero de lo que no cabe duda es de que la película está magníficamente interpretada por todo el reparto, gracias a la dirección de Lagi, que distribuye tiempos y protagonismo de forma equilibrada para construir una auténtica coralidad, que es, en el fondo, la esencia de la película. Entre mentiras, besos anhelados y abrazos, citas a ciegas mediante aplicaciones de encuentros y dolorosas rupturas sentimentales, el guion de Enrico Audenino, coescrito con el director, deja espacio para momentos divertidos en perfecto equilibrio con el romanticismo. Destacan, por ejemplo, las desventuras de la estudiante, víctima de un estafador florentino demasiado solícito, o los gags de la pareja analista-paciente interpretada por Vanessa Scalera y Enrico Borello. El espectador se pierde gustosamente en estas concatenaciones, aunque la película, de más de dos horas de duración, podría haber prescindido de algunas escenas superfluas. Il dio dell’amore traza un atractivo perímetro del sentimiento amoroso, hecho también de desilusiones y amarguras, pero sin ese tono trágico y ligeramente cínico, bajo una apariencia frívola, que hizo inmortal la obra de Ophuls.
Il dio dell’amore es una producción de Cattleya, BartlebyFilm y Vision Distribution en colaboración con Sky. Vision Distribution se encarga también de las ventas internacionales.
(Traducción del italiano)
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