Crítica: One in a Million
- Itab Azzam y Jack MacInnes siguen a una niña y a su familia en su extraordinario periplo desde Siria hasta Alemania y de regreso, a lo largo de diez años

Rodada a lo largo de una década, One in a Million traza un retrato íntimo del desplazamiento, la pertenencia y el relevo generacional a través de la vida de una familia siria. Codirigido por Itab Azzam y Jack MacInnes, el documental sigue a Israa desde los 11 años, cuando ella y sus familiares se preparan para cruzar el mar Egeo en busca de seguridad, hasta su asentamiento en Alemania. Estrenada en Sundance (donde obtuvo el premio a la mejor dirección y el premio del público), la película se ha proyectado recientemente en la sección Highlights de CPH:DOX.
Azzam y MacInnes optan por un enfoque paciente y observacional que resulta clave para el impacto emocional de la obra. Gran parte del relato se construye a partir de escenas cotidianas cuidadosamente compuestas, intercaladas con breves entrevistas que permiten a los protagonistas expresar sus sentimientos sin que el documental derive en un discurso didáctico.
Al abarcar casi una década, las imágenes ya cargan con el peso de otra época. El optimismo y la incertidumbre en torno a la decisión de Alemania de acoger a cerca de un millón de refugiados sirios sobrevuelan los primeros minutos, ambientados en 2015, evocando un momento en que Europa parecía, al menos temporalmente, abierta a la solidaridad humanitaria. Vista hoy, esa etapa genera una inevitable sensación de distancia, en un contexto en el que el continente lidia cada vez más con el resurgir de políticas xenófobas.
En lugar de abordar estas cuestiones de forma directa mediante el comentario político, One in a Million las encara a través de las dinámicas cambiantes de una única familia. En el centro se sitúa Israa, cuyo paso de la adolescencia a la edad adulta da forma a un relato de iniciación. A lo largo de los años, la vemos enfrentarse a la escuela, las amistades y las tensiones de crecer entre las tradiciones sirias y las libertades que ofrece la vida en Alemania.
Esta tensión se encarna de manera especialmente clara en el padre de Israa, cuyo comportamiento resume muchas de las contradicciones del exilio. Por un lado, valora la seguridad y las oportunidades de una sociedad democrática europea; por otro, reproduce en el ámbito familiar códigos y expectativas conservadoras propias de su cultura de origen. Los conflictos resultantes, en particular en torno a los roles de género y la autonomía personal, constituyen algunos de los momentos más contundentes del documental.
El trauma generacional también está presente. A través de fragmentos de historia familiar, la película sugiere ciclos anteriores de represión y desplazamiento, incluida la posibilidad de que la madre de Israa fuera obligada a casarse a una edad temprana.
A lo largo del metraje, la delicada banda sonora instrumental de Simon Russell subraya con discreción el pulso emocional del relato. Sin imponerse al tono observacional, la música refuerza temas como la nostalgia, la represión, la pérdida y la resiliencia, acompañando al espectador en una historia marcada por la violencia y el exilio.
Uno de los momentos más conmovedores llega hacia el final, cuando Israa, ya adulta, regresa a Siria junto a su madre, Sareen, y su marido, Mohammed. La visita tiene lugar unos diez años después de la salida de la familia y poco después de la caída del régimen de Bashar al-Assad, lo que convierte el viaje en un cierre simbólico. El peso emocional del regreso es palpable, cuando los protagonistas se enfrentan a un país a la vez familiar e irreversiblemente transformado.
One in a Million plantea dos preguntas en apariencia sencillas que resuenan mucho más allá de la historia que cuenta: ¿qué significa realmente la libertad y cómo se ve la democracia en el espacio íntimo de una familia? Al dejar que estas cuestiones emerjan de forma orgánica a través de la vida de sus protagonistas, Azzam y MacInnes firman un documental a la vez personal y político, que muestra cómo las grandes narrativas de la migración y la historia se viven, en última instancia, a través de vidas individuales.
One in a Million es una producción de la británica KEO Films.
(Traducción del inglés)
¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.
















